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Castillo de Coca

Publicado por Laura Prieto Fernández

A lo largo de los siglos XIV y XV, las primitivas construcciones medievales dieron paso a construcciones palaciegas que se ubicaban en el centro de las ciudades como símbolo del poder que ostentaban los nobles. No obstante en algunos lugares – eminentemente en poblaciones de tipo rural – aún se siguieron levantando castillos defensivos de carácter medieval, este es el caso de la obra que aquí nos ocupa, el conocido Castillo de Coca levantado en la localidad homónima, en la provincia de Segovia en Castilla y León, España.
Las particularidades del Castillo de Coca son muy numerosas entre ellas su ubicación, el castillo es una de las pocas fortificaciones defensivas que no se ubican en un cerro natural sino que se asienta sobre escarpes del terreno. Por otro lado debemos destacar que el Castillo de Coca es una de las edificaciones de estilo gótico mudéjar más destacas de la Península Ibérica y fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1931.

Castillo-Coca

Las primeras noticias que se conocen a cerca del mencionado castillo datan de mediados del siglo XV, más concretamente del año 1453, cuando el noble Alonso de Fonseca y Ulloa pidió permiso al monarca castellano para comenzar con la construcción del conjunto, no obstante las obras se retrasaron y no comenzaron hasta algunos años después; de hecho la mayor parte de la construcción se llevó a cabo en la década de los 70, cuando Alonso de Fonseca ya había fallecido y la población de Coca junto con su castillo pertenecía a su sobrino, Alonso de Fonseca y Avellaneda. Según las fuentes documentales halladas al respecto, el castillo debió de estar concluido en el año 1493.

Los materiales constructivos empleados en la edificación son piedra y ladrillo y es precisamente el uso de éste último el que nos habla de los maestros constructores que intervinieron en su construcción, posiblemente de origen sevillanos y grandes conocedores de la estética mudéjar así como del arte hispanomusulmán que desarrolló con la llegada de los musulmanes en a la Península. De esta manera el ladrillo se ha utilizado tanto para la realización de algunos elementos constructivos como otros decorativos y la piedra, concretamente de tipo calizo, para elementos de soporte como los paramentos principales de la fortificación y las columnas del patio.

En este contexto tenemos que señalar que nos encontramos ante un castillo de planta cuadrangular como solía ser común en la Edad Media. Su amplio carácter defensivo viene determinado por las dos murallas que rodean el patio cuadrangular. La primera de las murallas está precedida de un profundo foso y permite el acceso a un segundo recinto amurallado. En las esquinas de la construcción se han incorporado cuatro torres distintas siendo la más destacada la torre del homenaje en cuyo interior encontramos las estancias más destacadas como la Sala de Armas o la capilla. Estas estancias se superponen unas a otras conectándose por una estrecha escalera de caracol que fue fabricada en ladrillo. Además, la torre del homenaje custodia el acceso al interior del castillo.

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