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Castillo de Chonenceau

Publicado por Laura Prieto Fernández

Bajo la denominación de Castillos del Loira acostumbramos a agrupar a un conjunto de construcciones de carácter palaciego que se levantaron en la región francesa del Loira en torno a los siglos XV y más especialmente en el siglo XVI, en la etapa que se conoce como Renacimiento francés. La región del Loira, era un valle muy próspero y rico en el que se habían asentado gran parte de las familias más poderosas de la época, de ahí que múltiples y fortificaciones se levantasen en la zona.

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A continuación se presenta uno de estos conjuntos palaciegos, quizás de los que mayor difusión ha tenido, tanto por su belleza artística como por ser un enclave estratégico para la historia de Francia, el conocido como Castillo de Chonenceau. La obra que vemos en la actualidad comenzó a edificarse en la primera mitad del siglo XVI, sn embargo se han encontrado noticias documentales de construcciones anteriores, las cuales se remontan incluso a principios del siglo XI. En esta época, ya existía un primitivo castillo perteneciente ha la familia de los Marques que fue derribado debido a una orden real. Sobre las ruinas de este primer conjunto la familia Marques mandó construir en el siglo XV un molino fortificado y una torre que sirvieron de base y cimientos para el conjunto que vemos en la actualidad.

Diversas intrigas económicas y palaciegas hicieron que el conjunto de Chonenceau acabase en manos del monarca francés Enrique II quién entregó el palacio a su amante favorita Diana de Poitiers. La amante del rey mandó construir un gran puente que uniese el Castillo de Bohier con la margen derecha del río para instalar allí mismo sus jardines. La famosa aristócrata apenas pudo disfrutar de su construcción ya que con la precipitada muerte del rey la reina regente Catalina de Médicis acabó con sus pretensiones y le hizo devolver el castillo a la corona francesa. Catalina mandó construir sobre el mismo puente que levantó Diana de Poitiers una galería con ventanales rectangulares.

Arquitectónicamente el castillo cuenta con una planta cuadrangular y dos entradas de acceso diferentes, una de ellas se hace directamente a los cimientos de la antigua torre donde se levantaron las cocinas; la entrada principal utilizada por los nobles presenta un acceso al zaguán desde donde se abren las cuatro alas de palacio y donde encontramos algunas de las principales estancias de palacio, cada una de ellas en un lado del cuadrado.

También desde ese mismo vestíbulo encontramos un acceso directo a la ya mencionada galería que Catalina de Médicis levantó sobre el puente de Diana de Poitiers y donde el monarca francés Francisco I levantó el salón que lleva su nombre, así como después haría Luis XIV con sus aposentos.

En el castillo destacan dos conjuntos ajardinados, por un lado los Jardines de Diana de Poitiers, elevados en terrazas sobre el margen del río y con una concepción única para su época. Disponen de su propio embarcadero. Por otro lado, los jardines de Catalina de Médicis son igual de impresionantes, con un carácter más personal el conjunto se organiza en torno a un estanque central.

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