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Catedral de Reims

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Catedral de Reims es uno de los ejemplos más puros del gótico francés. Su construcción no se dilató demasiado en el tiempo, en unos setenta años la mayor parte de la obra estaría realizada, por lo que la obra en conjunto muestra una gran unidad estilística y compositiva.


Las obras comenzaron en 1211. Reims contaba con una antigua catedral que terminó completamente arrasada en un incendio además, la antigua tradición de coronar a los monarcas franceses en esta catedral hizo que en las obras se trabajase con máxima diligencia.

En la obra trabajaron cuatro maestros de obra de manera sucesiva y cuyos nombres aparecen grabados en el suelo de la nave central: Jean D´orbais, Jean Le Loup, Gaucher De Reims y Bernard De Soisons.

La catedral consta de tres naves longitudinales, con la central más ancha que las laterales y crucero también de tres naves sobresaliendo en planta. En Reims la cabeza ha alcanzo un gran desarrollo, hipertrofia, fruto de la necesitad de albergar a importantes conjuntos corales para las celebraciones sobre todo las de las coronaciones monárquicas. Así la cabecera es igual de ancha que el transepto, con un desarrollado presbiterio y cinco capillas radiales bastante profundas.

Siguiendo los parámetros desarrollados en el románico de las iglesias de peregrinación, la cabecera de esta catedral es recorrida totalmente por una prolongación de las naves laterales a modo de girola o deambulatorio.

La cubrición en toda la construcción se realiza a través de una bóveda de arista cuadritartita sostenida a través de columnas con columnillas adosadas que recogen los empujes de las bóvedas.

El alzado es el habitual en las construcciones góticas y se compone de arquería formada por arcos apuntados que separan la nave central de las laterales, el triforio que permite dar altura a la construcción y el claristorio o ventanales que se configura a través de vanos apuntados cerrados con vidrieras.

A los pies dos altas torres de más de ochenta metros de altura enmarcan su imponente fachada. La fachada principal está dedicada a la Virgen María (no debemos olvidar el gran desarrollo de devoción mariana surgido en estos siglos), se configura a través de una triple portada abocinada con arcos de apuntados en el nivel inferior, en un segundo nivel destaca su imponente rosetón para cerrar en el piso superior una galería de arcos apuntados u ojivales que cobijan distintas estatuas. Es precisamente en las jambas de esta portada central donde encontramos la escena de la Anunciación de María con la típica sonrisa gótica en la escultura del arcángel Gabriel.

Esta catedral junto con la de Amiens y Notre Dame son uno de los mejores ejemplos de gótico francés. Todas ellas plasman las características estilísticas típicas de la etapa gótica tan diferentes al románico de siglos anteriores. La ligereza de la construcción vaciando el muro con grandes ventanales y sobre todo el predominio de la luz en la construcción, son algunos de los parámetros góticos que mejor se nos muestran en esta construcción.

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