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Ciudad de Dugga

Publicado por A. Cerra

Las ruinas arqueológicas de la ciudad de Dugga, en Túnez, son una muestra de que los romanos supieron adaptarse a las condiciones de cada lugar para construir sus ciudades y que todas ellas llevaran el inconfundible sello del Imperio.

En el caso de Dugga, originalmente era desde el siglo VI antes de Cristo un asentamiento del pueblo númida. Una etnia del norte de África que tan pronto estaban aliados como enemistados con sus vecinos los púnicos. Así que en una de esas épocas en la que tenían unas relaciones pésimas, el rey numidio solicitó ayuda a Roma para librarse de sus enemigos. Y las legiones latinas desembarcaron en Túnez y aprovecharon la coyuntura para vencer a un enemigo acérrimo: la ciudad de Cartago. Era el año 146 antes de Cristo.

Yacimiento de Dugga

A partir de entonces, Dugga poco a poco se fue romanizando. Primero con una separación entre las gentes autóctonas y los venidos desde Italia, al otro lado del mar Mediterráneo. Pero pronto se mezclaron y tanto la cultura como la ley romana se impuso, algo que se manifiesta hoy en día en el repertorio monumental que se conserva en este extenso yacimiento.

Se conservan más de una decena de templos. Tal vez el principal sea el del Capitolio dedicado a la principal triada divina: Júpiter, Juno y Minerva. Pero hay otros en honor de Saturno, de Juno Calaestis o de Plutón. Además las excavaciones han dejado a la vista un gran teatro, las termas, el foro, o varios arcos triunfales.
Lo cierto es que Dugga permaneció en manos de los romanos durante varios siglos. Y aunque cuando la dejaron en el siglo IV se produjo un importante declive, la urbe no llegó a deshabitarse. Primero fue un lugar bizantino y más tarde la ocuparon los musulmanes, y de ambos también hay huellas en el yacimiento, ya que la muralla sería bizantina, mientras que la presencia de una mezquita habla inequívocamente de la llegada del Islam.

Si bien todo eso aconteció ajeno a la civilización europea. Hasta aquí no llegaron viajeros hasta el siglo XVII. De alguna forma, estar lejos de casi todo ha sido ideal para su mantenimiento. Y las primeras campañas arqueológicas tuvieron lugar en la época en la que este territorio era un protectorado francés. Si bien, los hallazgos han sido constantes desde entonces, y siempre se está llevando a cabo algún proyecto arqueológico en la zona. Y es que lo más interesante es la mezcla de culturas a través del tiempo. Una joya del patrimonio tunecino que además es Patrimonio de la Humanidad para la UNESCO.

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