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El Hospital de Santa Cruz y San Pablo, Lluís Domènech i Montaner (II)

Publicado por Laura Prieto Fernández

Un total de veintisiete pabellones conforman el Hospital de Santa Cruz y San Pablo de Barcelona. Su arquitecto, Lluís Domènech i Montaner planteó un conjunto autónomo de la ciudad de Barcelona, en el diseño no sólo se planteó la construcción del edificio, también paseos, jardines, depósitos de agua…

Como ya se ha señalado la construcción ocupa un total de nueve manzanas ubicadas en el ensanche de la ciudad, Domènech planteó el acceso a todo el conjunto con un ángulo de cuarenta y cinco grados que rompía la armonía de la estructura cuadrangular que caracteriza al ensanche de la ciudad catalana. Parece ser que el artista pretendía orientar la fachada principal mirando hacia la Sagrada Familia construida por Gaudí y así, aprovechar de paso, el viento procedente del mar para ventilar el conjunto hospitalario. Otras teorías sin embargo apuntan a que el arquitecto como buen modernista, no parecía del todo convencido del conjunto ordenado en damero que formaba el ensanche de su ciudad.

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El conjunto debía albergar el complejo entramado de un hospital sin perder la armonía de la estética modernista; para ello el arquitecto planteó la unión de los pabellones a través de galerías subterráneas de manera que se hiciera posible el traslado de los enfermos desde uno a otro pabellón sin tener que salir a la calle. También planeó la construcción de una iglesia independiente del resto del conjunto y un monasterio.
A partir del edificio principal –el reservado para la administración- Domènech divide los espacios en dos alas diferentes: la zona de la derecha es el ala reservada para los hombres de manera que cada pabellón tiene el nombre de un santo, la zona izquierda por su parte es reservada para las mujeres y los pabellones están denominados con el nombre de alguna virgen o santa. Además el conjunto guarda una gran simetría y proporción de manera que, en ambas alas, los pabellones más cercanos al edificio principal son los más pequeños y éstos crecen gradualmente a medida que nos alejamos de la entrada.

El edificio de la administración está realizado en ladrillo rojo de cara-vista y en él se han utilizado distintos estilos artísticos de manera armoniosa, así se pueden observar elementos que pertenecen a la estética neogótica junto con otros mozárabes o modernistas. La fachada es decorada por la bicromía de los materiales utilizados pero también por un cuidado programa iconográfico diseñado por el mismo arquitecto y completada por las esculturas de Pablo Gargallo. Del famoso escultor son las representaciones de las alegorías de la Fe, la Esperanza y la Caridad; también hay una representación de la Obra. El conjunto aparece completado por un alfa y un omega con la fecha del inicio y el fin de las obras, 1902 y 1930. La decoración es completada con uno de los elementos más conocidos de la estética modernista catalana el famoso trencadís, trocitos de cerámica vidriada de diferentes colores que se disponen a modo de mosaico y que se han usado tanto en el interior como en el exterior de todo el conjunto.

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