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Los Regentes del Hospital de Santa Isabel de Haarlem de Hals

Publicado por A. Cerra
Los Regentes del Hospital de Santa Isabel de Haarlem de Hals

Los Regentes del Hospital de Santa Isabel de Haarlem de Hals

Este es uno de los muchos retratos que realizó el pintor holandés Franz Hals a lo largo de su vida. Y más concretamente es un tipo de retrato de grupo, con carácter oficial, en el sentido de que se reúnen miembros del grupo de dirección de alguna institución. En este caso se trata de Los Regentes del Hospital de Santa Isabel de la ciudad de Harleem, pero en esa misma ciudad, lugar de nacimiento de Hals, el artista realizó muchos del mismo estilo como pueden ser los cuadros de Los Regentes por un lado, y las Regentas del Hospicio de Ancianos, por otro. Incluso estas dos obras como la que protagoniza estas líneas se encuentran en el propio Franz Hals Museum de Haarlem.

Y también en ese museo se expone una de las obras más famosas de este autor y que también es de este tipo de retratos: El banquete de los arcabuceros de san Jorge. Lo cierto es que entre el retrato de los arcabuceros en 1627 y el de los regentes del hospital en 1641 se da el periodo de máximo apogeo de Hals, unos años en los que alcanza fama, prestigio y dinero gracias a sus portentosas dotes para este tipo de trabajos y para todo tipo de retratos como puede ser el de Pieter van der Broecke. No obstante, a lo largo de la década de los cuarenta del siglo XVII, los encargos van a decaer y la verdad es que uno de los más grandes pintores del Barroco y de la Historia del Arte murió en la miseria.

Pero volvamos a la obra. Vemos cinco figuras reunidas en torno a una mesa, y todos ellos posan, aunque ninguno gesticula ni se mueve. Algo que no es impedimento para que Hals sea capaz de darle vida a la imagen.

Eso lo consigue gracias al orden interno de la escena. Los personajes se distribuyen por toda la tela, y podríamos decir que a la izquierda hay un grupo de tres, y a la derecha uno de dos. Cada uno de estos grupos, el pintor lo inscribe en un triángulo, lo cual favorece la lectura de la tela.

Al mismo tiempo, hay cuatro personajes cuyas caras y sombreros están prácticamente a la misma altura, sobresaliendo solo uno, de manera que se crea una línea horizontal que marca un ritmo. Pero ese ritmo no es monótono, sino muy dinámico, gracias a que sobre el fondo negro de los vestidos y sombreros de los personajes destacan enormemente sus rostros, sus manos, los cuellos de encaje de sus camisas y los puños blancos de la ropa.