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El Palacio de los Vientos de Jaipur

Publicado por A. Cerra

Más allá del Taj Mahal, el patrimonio arquitectónico de la India es un gran desconocido para la cultura occidental. Y sin embargo, allí atesoran joyas constructivas de diferentes épocas y estilos que están a la altura de otras obras maestras de Europa. Y un caso paradigmático bien podría ser el Palacio de los Vientos o Hawa Mahal de la ciudad de Jaipur. De hecho, esta construcción está considerada como la obra cumbre de la arquitectura raiput.

Palacio de los Vientos de Jaipur

E incluso es más que admirable el prestigio de este palacio teniendo en cuenta que de él en la actualidad se conserva una de sus fachadas hacia el centro de la ciudad y poco más.

Hay que tener en cuenta que estamos ante una obra que fue mandada edificar por el marajá Sawai Pratap Singh a finales del siglo XVIII. Y que además no era el palacio principal de ese gobernante, ya que se trataba de un anexo que servía de residencia para su harén, o sea, para sus mujeres.

La obra se levantó con la piedra arenisca rosa que es característica de toda la arquitectura tradicional de Jaipur, ya que esta urbe es conocida como la ciudad rosada del estado de Rajasthan.

La fachada que se conserva en primer lugar nos habla de la función con la que se construyó el edificio. Y es que se aprecia que hay numerosas ventanas, en concreto 953, las cuales estaban concebidas para que las mujeres del marajá pudieran contemplar la vida en la ciudad. Una vida a la que ellas no tenían acceso físicamente.

Esas ventanas se distribuyen en cinco pisos, siendo los dos más altos de menor anchura. Por esa razón la fachada tiene un aspecto piramidal, aunque la forma del conjunto también se relaciona con la silueta de la cola de un pavo, lo cual le otorgaría simbolismo a la construcción.

Por otra parte, cada ventana y los balcones no son simples vanos en la fachada. Cada uno de ellos está tremendamente adornado por columnas, cupulines y celosías. En un abigarramiento ornamental que es una seña de identidad en el arte indio, y en general en muchos otros lugares de Asia.

Y otra característica muy asiática es que la decoración y las ventanas se suceden en un ritmo continuo, una prolongada repetición de carácter casi hipnótico, que nos hace seguir un orden horizontal y ascendente, para llegar con la mirada a la parte más alta, donde esas ventanas son de dimensiones menores.

Tal y como hemos dicho, en la actualidad solo se mantiene en pie esta fachada, mientras que las estancias internas y el resto de la construcción se ha perdido. Pero nos podemos imaginar que todo el conjunto sería de una enorme exquisitez, ya que se trataba de un añadido del palacio Real de Jaipur, el cual fue encargado ex profeso al arquitecto llamado Lal Chand Ustad. El cual haría todo el edificio hermoso y también cómodo en el sentido de refrescante. Y es que hay que tener en cuenta que en Jaipur el clima puede ser muy caluroso, y por ello la presencia de tantas ventanas servían para refrescar el ambiente interno. Una ventanas que se corresponderían con más vanos repartidos por el resto del edificio. De manera que pudiera se mucho más habitable y fresco por las corrientes de aire, de ahí que su nombre sea el Palacio de los Vientos.

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