Arte

Flatiron Building

Publicado por Laura Prieto Fernández

El Fuller Building o Flatiron Building como es más conocido, es uno de los edificios más destacados de la ciudad de Nueva York, situado entre la Quinta Avenida y Broadway, este fue uno de los primeros rascacielos que se construyeron en la Gran Manzana.

Tradicionalmente estas grandes construcciones destinadas a ganar espacio en las grandes urbes del siglo XX poseían una planta cuadrangular o rectangular sobre la que se levantaba el edificio. El Flatiron desafía a la arquitectura con una planta triangular que se adapta a la parcela donde fue levantado. En realidad ya existían construcciones anteriores que poseían planta triangular – el edificio Gooderham de Toronto- por lo que la verdadera innovación del Flatiron consistió en unificar la planta triangular con su espectacular altura.

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En 1902 una empresa de construcciones encargó al arquitecto Daniel Burnham la realización de un rascacielos en honor a su fallecido director, el empresario George A. Fuller. Sin embargo los propios ciudadanos comenzaron a denominarlo como Flatiron debido a que su planta era muy similar a los aparatos que en la época se usaban para planchar.
Daniel Hudson Burham (1846 – 1912) nació en Nueva York pero se formó en Chicago de la mano de William Le Baron Jenny; de hecho Burham se convirtió en uno de los máximos exponentes de la afamada escuela de Chicago. Su estilo mezclaba las nuevas formas constructivas y el uso de los nuevos materiales con una tendencia decorativa que bebía de la inspiración clásica. Así el Flatiron Building es un edificio de veintidós plantas con casi noventa metros de altura que posee una estructura de acero recubierta por ladrillo y piedra caliza labrada; realmente tan sólo el esqueleto metálico sirve como sostén del edificio mientras que las fachadas se configuran únicamente como un paramento de cierre.

El primitivo proyecto que diseñó Burham era muy similar al edificio actual aunque la zona superior estaba mucho más trabajada a cómo se construyó finalmente. El arquitecto diseñó un rico programa ornamental muy en relación con el estilo historicista que triunfaba en Europa y que no era más que una vuelta a las formas clasicistas. El Flatiron se eleva como si de una columna griega se tratase: aparece dividido en tres zonas a través de molduras horizontales que recorren todo el perímetro. El paramento se ha decorado con almohadillado mientras los ventanales de los apartamentos se abren en forma rectangular; en todo el conjunto son apreciables las decoraciones de estilo renacentista que combinan roleos, formas vegetales y geométricas. En la zona superior destaca una potente cornisa volada apoyada en machones.

La espectacular forma triangular del edificio rompe completamente con la típica estructura en damero de la ciudad neoyorquina pero a su vez es la mejor manera posible de aprovechar al máximo la intersección entre estas dos calles. La empresa de Fuller pretendía construir el edificio para alquilar las plantas a diferentes empresas por lo que el edificio fue una de las primeras construcciones vinculadas al Centro de Negocios. En 1989 el edificio fue declarado hito histórico de los EEUU.

Categorías: Arquitectura, Vanguardias Artísticas del siglo XX