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Memorial de Abraham Lincoln

Publicado por A. Cerra

La capital de Estados Unidos, Washington D.C., está repleta de lugares cargados de simbolismo patriótico y homenajes a los presidentes del país norteamericano. En otra ocasión os hablamos del Monumento a Jefferson, pues hoy queremos hablaros del Memorial a Abraham Lincoln, seguramente el más querido por los estadounidenses y uno de los lugares más visitados de todo el país.

Memorial de Lincoln en Washington

El monumento se concibió para recordar al presidente número 16, y se pensó en su construcción tan solo dos años después de su muerte. Sin embargo, aquel proyecto inicial era muy distinto a lo que vemos y nunca llegó a ponerse en marcha. Hubo que esperar varias décadas para que finalmente se le encargara un nuevo proyecto al arquitecto Henry Bacon, quien por fin construyó la obra entre los años 1914 y 1922.

Bacon era un apasionado de la arquitectura griega, de ahí que concibiera esta construcción cuya base son las 36 columnas de orden dórico. Así con un solo elemento rendía tributo a la cuna de la democracia y al mismo tiempo representaba los 36 estados en los que se dividía el país cuando murió Lincoln.

No es lo único simbólico de la construcción. Hay que tener en cuenta Lincoln fue el presidente durante los años de la Guerra de Secesión, y había que plasmar la idea de unión que él mismo inspiró. Por esa razón los materiales constructivos proceden de diversas partes de Estados Unidos. Hay granito de Massachusetts para los escalones inferiores o las paredes de la terraza. También hay mármol rosa de Tennesse para el suelo. O mármol de Alabama en los techos. Y es del estado de Colorado el mármol de las paredes exteriores y las columnas. Además en el interior las paredes son de caliza de Indiana. O la propia estatua de Lincoln está hecha con 28 piezas de mármol de Georgia.

Esa estatua sedente del presidente de casi 6 metros de altura fue obra de Daniel Chester, y es el gran elemento del memorial pero no el único. También están labrados dos discursos de Lincoln, especialmente el que pronunció con motivo de la batalla de Gettysburg. Así como también en las salas internas hay diversas pinturas llenas de metáforas y alegorías.

En definitiva, una obra neoclásica en toda su concepción, tanto formal como de espíritu de alabanza y de propaganda de valores patrióticos. Y es que la arquitectura neoclásica siempre tiene ese valor propagandístico, de ahí que sea el estilo predilecto en tantísimos y tantísimo edificios oficiales y de gobierno repartidos por el mundo.

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