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Memorial de Thomas Jefferson

Publicado por A. Cerra

Este monumento conmemorativo de la ciudad de Washington D.C, la capital de Estados Unidos está dedicado al presidente Thomas Jefferson, y pese a las fechas de construcción, entre el año 1939 y 1943 se trata de un edificio de un estilo claramente neoclásico, más propio de finales del siglo XVIII o del XIX, que de mediados del pasado siglo XX.

Memorial a Thomas Jefferson en Washington

No obstante, hay que decir que tal vez al personaje al que se honra quizás le gustara más así, ya que Thomas Jefferson (1743 – 1826), además de ser el tercer presidente de los Estados Unidos y uno de los llamados Padres Fundadores de la Nación, también fue un destacado arquitecto que llevó a cabo obras como el Capitolio de Richmond o la residencia de Monticello, ambas en el estado de Virginia.

Quizás por eso el arquitecto que diseñó el Memorial de Jefferson, John Russel Pope (1874 – 1937) se inspiró en este estilo, si bien fue un arquitecto que en todas sus obras se ve su formación clásica, un tanto fuera de época. De hecho, en su momento ya fue muy criticado porque se pensaba que era un poco ridículo levantar edificios con esas formas en ese momento de la historia. Sin embargo, es evidente que el estilo neoclásico siempre ha tenido mucho carácter oficialista. Y es que no hay que olvidar que esta construcción fue un empeño personal del propio presidentes Franklin D. Roosvelt, el cual creó conveniente levantar un memorial con el nombre de Jefferson para que complementara a otros existentes en la capital estadounidense en honor de Abraham Lincoln o Georges Washington.

En este caso diseñó una obra, que ni siquiera contempló el principio de su construcción, y para la que claramente se inspiró en la arquitectura romana, especialmente con un referente muy claro: el Panteón de Agripa. Con un esquema muy similar a partir de una escalinata, un pórtico monumental y una cúpula, si bien es cierto que aquí la escalinata tiene unas dimensiones mayores lo que le da al pórtico un mayor protagonismo, mientras que la cúpula está más embutida en la estructura del edificio.

Otro de los puntos en común entre el Memorial a Jefferson y la construcción romana, es el masivo empleo de mármol, si bien en este caso extraído de las canteras del cercano Vermont, así como de otros lugares como Tennesse (mármol rosa), Missouri (mármol gris) y Georgia (mármol blanco).

Y si el exterior del Memorial es muy neoclásico y monumental, lo mismo ocurre con su interior, donde se levanta una enorme estatua del homenajeado y todas las paredes sirven como un gran lienzo pétreo donde están inscritos pasajes de los textos escritos por T. Jefferson.

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