Arte

Inicio Arquitectura, Románica Monasterio de Estevo de Ribas de Sil

Monasterio de Estevo de Ribas de Sil

Publicado por A. Cerra

Este monasterio posiblemente sea el más famoso de todas las construcciones religiosas medievales que se encuentra desperdigadas por la llamada Ribeira Sacra gallega. Una zona de barrancos excavados por el río Sil antes de llegar a su desembocadura en el río Miño, entre las provincias de Lugo y Orense, donde se encuentra hasta una veintena de iglesias, monasterios, conventos y cuevas de anacoretas, y que es un conjunto de arte románico de primer orden. Si bien, sus orígenes se remontan a antes de que llegara la arquitectura románica, y su evolución también muestra ejemplos y reformas de otros estilos posteriores como el Gótico o el Renacimiento.

Claustro del Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil

Claustro del Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil

Un buen ejemplo de ello es el Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, ya que sus orígenes se remontan a un lugar de culto rupestre abierto en el lejano siglo VI, mientras que en la actualidad las dependencias monacales se hayan transformadas para nuevos usos, ya que abre sus puertas hoy en día como Parador de Turismo.

Una de las zonas de más valor es su iglesia de estilo románico tardío. Un templo de tres naves en las que se ven arcos apuntados. Pero su mayor peculiaridad es que tiene tres ábsides, pero son los dos laterales de mayor altura que el central, algo bastante inhabitual. En la actualidad también tiene un retablo de piedra de forma pentagonal en el que se ve a Cristo acompañado de los Doce Apóstoles. Pero respecto a esta pieza románica, los estudiosos piensan que originalmente sería parte del tímpano de la entrada y formaría parte de un altar.

En la iglesia, concretamente en el fuste de una columna de la cabecera se puede leer una inscripción que nos da la fecha de comienzo de obras del templo. Allí se lee el año 1183, si bien es cierto que las obras tardarían mucho en acabarse, prácticamente hasta el siglo XV. Incluso posteriormente se reformó, de ahí la cubierta de crucería gótica que se conserva.

Pero además de la iglesia la valía histórica de este monumento también se manifiesta en sus tres claustros. Cada uno de un estilo: románico, gótico y renacentista. Posiblemente el más valioso es el más antiguo, llamado Claustro de los Obispos. Su nombre se debe a que durante el siglo X hasta nueve obispos decidieron retirarse a este monasterio para acabar su vida.

No obstante, aunque ese sea el nombre del claustro más antiguo del monasterio no se construyó en vida de esos obispos. Se estima que comenzó su apertura en torno al año 1220. Y aunque sea del siglo XIII es de formas románicas, de ahí sus arcos de medio punto apoyados en pilares y columnas geminadas. Y sobre todo son identificables como románicos sus capiteles con motivos vegetales.

También los dos claustros posteriores tienen su propio nombre. Uno es el Claustro Grande o de la Portería, y tiene hasta tres alturas. Mientras que el tercero es el Pequeño o Do Viveiro, y es de dos alturas y en claro estilo renacentista, ya que se contrató su construcción en 1595.

Categorías: Arquitectura, Románica