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Monasterio de Rueda

Publicado por A. Cerra

Este monasterio medieval fundado por la Orden del Císter debe su nombre a la gran rueda hidráulica que extraía agua del río Ebro para aprovecharla y regar con ella un amplio territorio agrícola que poseía la comunidad religiosa.

Se fundó en el año 1202 y desde esa fecha tuvo un amplísimo predicamento patrimonial sobre más de una treintena de poblaciones a orilla o en las inmediaciones de dicho río. Es decir, se trata de un buen ejemplo de cómo se articulaba el sistema económico típicamente cisterciense basado en las explotaciones de granjas y campos de cultivo. Y de hecho se trata de una construcción monacal, pero que fue impulsada por el propio rey de Aragón, Alfonso II, quién quería que con la instalación de esta orden religiosa se pusieran en valor las tierras del valle medio del Ebro, hasta entonces una extensión prácticamente yerma, pese a su potencial riqueza.

Monasterio de Rueda

Monasterio de Rueda

El monasterio pasó por varias épocas de esplendor y de decadencia, pero sin duda fue su peor momento el año 1835, cuando se desamortizaron los bienes de la Iglesia en España. A partir de entonces, se abandonó el edificio, su patrimonio se comenzó a expoliar y desperdigar, y se inició un proceso de ruina en la construcción. Algo que se ha detenido en los últimos años con sucesivas rehabilitaciones y la creación de una hospedería en el interior del propio monasterio.

La planta del conjunto responde al modelo cisterciense que se encuentra en otros monasterios de la misma orden como el de Poblet o el de Veruela. Este modelo se basa en la presencia central de un claustro, con la iglesia situada en el lado norte, la sala capitular, la biblioteca y el scriptorium en el lado oriental, los almacenes en la zona occidental, y dependencias como las cocinas o el refectorio en el lado sur.

En el edificio actual se pueden ver elementos de diversas fases constructivas y de distintos estilos arquitectónicos. Siendo lo más antiguo del conjunto lo conservado en la zona sur, donde se hallan el antiguo refectorio, el calefactorio, la cocina y varias estancias dedicadas al noviciado. Y también aquí se hallaba el cementerio donde se enterraba a los miembros de la comunidad.

En cuanto a la iglesia del monasterio, fue un templo que se construyó entre los años 1226 y 1238. Y el claustro anexo es de unas décadas posteriores, pero también durante el periodo gótico. Siglos más tarde, concretamente en el siglo XVI se realizaron diferentes obras de ampliación, y éstas son precisamente las que se encuentran en la actualidad peor conservadas.

Un elemento que destaca del conjunto es la torre mudéjar, la cual pese a su estilo arquitectónico, se levantó en el siglo XVII. Porque lo cierto es que el estilo mudéjar, pese a sus orígenes medievales fue un estilo que pervivió durante mucho tiempo en esta zona del noreste de la Península Ibérica.

En todo el conjunto, arquitectónicamente, predominan las líneas sencillas, y un espíritu de sobriedad en toda la construcción. Y es que hay que tener en cuenta que a las funciones religiosas había que sumarle su espíritu de explotación agrícola, por ello en el propio monasterio y sus alrededores se descubre todo un complejo de carácter hidráulico de gran valor histórico, en el que destaca no sólo la noria o rueda, sino también el azud en el río y toda una extensa red de acequias.

Categorías: Arquitectura, Gótica