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Monasterio de Santo Domingo de Silos (II): el claustro

Publicado por Laura Prieto Fernández

El claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos en la provincia de Burgos ofrece una de las mejores muestras de estatuaria románica.

Con una planta cuadrada irregular, uno de los lados mide 30 metros y el otro es algo más de 33m, el espacio se configuraba como uno de los principales focos de la vida monacal ya que servía de acceso a las diferentes estancias del cenobio y era uno de los principales lugares de oración y meditación para los monjes. Está formado por dos alturas de arquerías de medio punto sustentadas por columnas que se levantan sobre un imponente podio corrido cuyo trazado se corta para permitir el paso al jardín interior.

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Si bien su cronología ha sido muy discutida, parece probable que la zona inferior data de dos épocas bien diferenciadas: durante la segunda mitad del siglo XI se realizarían las galerías Norte y Oriente mientras que las dos restantes datan del siglo XII; la parte superior del claustro también sería construida en el siglo XII pero su fábrica es muy posterior, quizás en los últimos años de este siglo.

En este sentido también encontramos gran controversia en los maestros que trabajaron en el claustro y, aunque tradicionalmente se ha dado por sentado la mano de dos maestros diferentes con sendos aprendices, estudios más recientes barajan la posibilidad de que en el claustro trabajaran cuatro maestros escultores distintos.
La grandeza de Silos está marcada por los sesenta y cuatro capiteles de su arquería y las ocho estelas o machones que aparecen en las esquinas. El conjunto del programa iconográfico es igualmente desconcertante, mientras unos estudiosos defienden la hipótesis de un programa con trascendencia simbólica coherente otros sostienen la versión de un programa meramente decorativo.

Del conjunto de capiteles tan solo uno de la primera tanda constructiva y dos de la segunda son historiados. Son capiteles dobles, con forma tronco-piramidal en la parte inferior y rectangular en la superior, que se unen por un ábaco común cuya decoración ha sido muy trabajada.

Los capiteles de la primera época están fuertemente influidos por la tradición hispanomusulmán, posiblemente un taller de fábrica hispanomusulmana creciera en torno a Silos. Son figuras animales que en muchas ocasiones se enraízan con los bestiarios medievales, con un relieve medio-bajo y una profusa decoración geométrica realizada con la técnica del trépano. El segundo taller también está influido por el bestiario medieval, no obstante sus obras son mucho más naturalistas y relieve medio- bajo ha dado paso a uno medio-alto con mayor volumen en las esculturas.

En cuanto a los machones son realizados por el primer maestro La ascensión, Pentecostés, El sepulcro, El descendimiento, Los discípulos de Emaús y el más conocido de todos, La duda de Santo Tomás que pese a la solución esquemática de las figuras presenta una gran innovación en la disposición de registros.

El segundo maestro realizó La anunciación y El árbol de Jessé, son obras mucho más naturalistas, con personajes que intentan escaparse del marco arquitectónico que los envuelve; estas obras tendrán gran influencia en la estatuaria castellana.

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