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Monasterio Guadalupe, Cáceres

Publicado por Laura Prieto Fernández

El Monasterio de Santa María de Guadalupe es uno de los centros monásticos más importantes de toda la Península Ibérica. Vinculado a la Orden religiosa de San Jerónimo, sus inicios fueron mucho más humildes que el importante conjunto arquitectónico que hoy podemos observar.

La primitiva iglesia, en realidad era más bien una pequeña ermita, databa del siglo XIII pero de ésta no se conserva resto alguno, posteriormente el monarca Alfonso XI decidió arreglar el templo con lo que se llevó a cabo la construcción de un templo mudéjar del que hoy apenas queda el ábside y la zona del claustro. Así la construcción que hoy vemos fue realizad en los primeros años del siglo XV. Con todo parece que la edificación del conjunto desde su origen se encuentra fuertemente ligada a la imagen de la Virgen de Guadalupe, un talla antiquísima que según la leyenda proviene de Asia Menor y que viajó por Roma y Sevilla hasta terminar en Cáceres donde la Virgen se le apreció a un pastor y le encomendó la tarea de levantar la primitiva ermita en su honor.

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La iglesia que hoy podemos observar en Guadalupe consta de tres naves, con la central más ancha que las laterales, y cabecera de gran desarrollo con capillas radiales. Gran parte de la construcción del templo está realizado en estilo gótico pero en los pies destaca la presencia de un espacio dedicado al coro cuya sillería barroca que es una de las muestras más interesantes de toda España.

Por su parte el monasterio se articula en torno a dos espacios: por un lado el claustro mudéjar levantado, presumiblemente, por Fray Juan de Sevilla entre 1389 y 1405. Éste presenta dos niveles de arcos de herradura ligeramente apuntados cuyo número es el doble en la zona superior que en la inferior. Además parece que el arquitecto también diseñó un pequeño templete de estilo mudéjar realizado en ladrillo y barro y recubierto por azulejos y profusos trabajos de yesería.

El segundo espacio también corresponde con un claustro, el claustro de la botica; en esta ocasión se aprecia en su fábrica una mezcla de estilo, por lo que se pueden observar elementos mudéjares, góticos e incluso clasicistas. Éste es mucho más pequeño que el claustro anterior –está conformado por tan sólo seis arcadas mientras que el claustro principal tiene más de cuarenta metros de largo- y consta de tres alturas, articulando la zona destinada a la actual hospedería monacal.

Con el tiempo se diseñan distintos espacios preocupándose de cada detalle. De época barroca encontramos un pequeño camarín – capilla de reducidad proporciones situada detrás del altar- realizado en el siglo XVII con planta octogonal y dividido en dos alturas. La cubrición se realiza a través de una cúpula y en sus paredes destacan los exquisitos elementos de decorativos y multitud de lienzos.

Pero Guadalupe es mucho más que la conjunción de elementos arquitectónicos, el conjunto en sí presenta una belleza y ordenación especial. En él se ubican retablos de algunos de los maestros más importantes de la historia así como lienzos de pintores de la talla de Zurbarán o el Greco.

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