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Palacio – Castillo de Nijo

Publicado por A. Cerra

Este magnífico ejemplo de la arquitectura civil y señorial de Japón es una de las obras más valoradas dentro del ingente patrimonio histórico y artístico de la ciudad nipona de Kyoto, la antigua sede del emperador japonés.

Esta residencia fue mandada construir por Iyeyasu, y se construyó con enorme rapidez, ya que se data entre los años 1602 y 1603.

Palacio Nijo en Kyoto

Palacio Nijo en Kyoto

De todo el conjunto monumental, tal vez la parte más importante sea el Honmaru, donde se reúnen todas las características generales de los castillos japoneses de su época. Es decir, se trata de una fortaleza construida sobre un zócalo pétreo, mientras que la construcción en sí misma se realizó usando madera como principal material constructivo. Y por supuesto, también hubo la típica torre del Homenaje que aparece en este tipo de castillos. En este caso, el torreón era de cinco pisos, pero lamentablemente el original se quemó en un incendio en el año 1791 y no se volvió a reconstruir.

En cambio, afortunadamente se salvó de aquellas llamas el Ninomaru, es decir, la zona más palaciega y señorial dentro de todo el conjunto. Esta zona está constituida por diversas estancias. Hay salas de espera, otras son salas de reuniones y asambleas, también hay una sala de recepción, además de varios salones privados y las propias habitaciones que servían de vivienda. Y por último, esta la estancia del Shogun.

Todo este conjunto entre palaciego y defensivo está rodeado por un extenso jardín, extraordinariamente bien cuidado y donde no puede faltar un lago interior alimentado por diferentes canalillos de agua que recorren la superficie del jardín.

Desde el exterior la construcción resalta por el color blanco de los muros y los tonos de la madera de toda la estructura, algo común a otras fortalezas contemporáneas como es el caso del Castillo de Himeji. Si bien, dentro del tono austero de las edificaciones, también se pueden hallar detalles decorativos como varios frisos tallados en madera, donde principalmente aparecen representados elementos naturales y también geométricos. Y además se distinguen otro tipo de detalles ornamentales en diversos apliques de madera y también en metal. Incluso en varios puntos de la construcción se conservan motivos policromados.

Mientras que, al entrar al interior del Castillo – Palacio de Nijo se descubren unas estancias mucho más decoradas. Allí abundan las pinturas murales de Kano y multitud de apliques. Dentro de la evolución de la arquitectura japonesa, éste es un ejemplo de cómo evolucionaron hacia formas cada vez más decorativas. Sin embargo, todo está en un tono bastante contenido, en absoluto se trata de una decoración recargada. Y en muchas ocasiones, esa ornamentación son sencillos detalles, entre los que destacan los austeros y funcionales tatamis de los suelos.

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