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Santa María de Novella en Florencia

Publicado por A. Cerra

En una ciudad como Florencia, donde abundan las iglesias bellas y consideradas muchas de ellas obras maestras de la arquitectura, la de Santa María Novella está entre la élite de esos templos artísticos, evidentemente junto al Duomo de Santa María de las Flores y la bella iglesia de la Santa Croce.

Iglesia de Santa María Novella en Florencia

Si por algo destaca Santa María Novella es por su fachada, fruto de una remodelación realizada entre los años 1450 y 1470 siguiendo los planos del arquitecto Leon Battista Alberti.

Alberti concibió esta fachada como un gigantesco telón, sin que planteara ningún tipo de vínculo con el edificio más antiguo del interior. Este arquitecto es uno de los máximos exponentes del Renacimiento florentino e italiano del siglo XV, y por lo tanto se trata de un artista interesado en conceptualizar sus creaciones buscando la armonía basada en las matemáticas.

Por eso para crear esta fachada se basó en la repetición de módulos numéricos, cuyo cálculo se aplicó a partir de las dimensiones de los nichos para enterramientos que aparecen en la parte baja de la fachada. A partir de ello concibió toda la fachada, sus dimensiones y su decoración, realizada con taraceas de mármol de distintos colores, sobre todo verdes y blancos. En realidad se podría decir que concibió la fachada con un híbrido que combinaba en su cuerpo inferior características de la arquitectura gótica, manifestadas en los arcos apuntados y la presencia de los nichos funerarios, mientras que a ello incorporó elementos clasicistas como el frontón, el friso con inscripciones o las pilastras de orden corintio.

La portada principal de acceso al interior del templo la encierra con un gran arco sobre pilastras, y todo el conjunto de la fachada está coronado por un enorme frontón triangular de clara influencia clásica, sin embargo la gran novedad es que a su lado se generan dos gran volutas curvas, que dotan de dinamismo y movilidad a un conjunto dominado por las líneas rectas.

Otra de las originalidades de Alberti es como logra la armonía de proporciones con toda la ordenación general de la fachada. El cuerpo inferior es más ancho, mientras que el superior es más estrecho y alto. Y sin embargo, todo se puede inscribir en un cuadrado, de forma que posee estatismo y equilibrio.

Esta obra de Alberti fue muy importante para otras construcciones posteriores, e influyó no solo durante el Renacimiento, sino que también más tarde fue fuente de inspiración para obras barrocas como la iglesia romana de Il Gesú o para creaciones del arquitecto Maderno. En realidad, Alberti, a diferencia de otros arquitectos florentinos contemporáneos como Filippo Brunelleschi, no ejecutó excesivas obras. Su legado artístico se basa en unas escogidas realizaciones como la iglesia de Santa María Novella, el Templo de Malatesta en Rimini, varias iglesias en Mantúa o el Palacio Rucellai en Florencia. Por cierto, la familia Rucellai fueron los mecenas que promovieron las obras de la nueva fachada en Santa María Novella.

No obstante, pese a su poca producción, Leon Battista Alberti sí que ha tenido mucha influencia posterior, sobre todo por su enorme obra teórica que fue estudiada por generaciones y generaciones de arquitectos.

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