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Teatro San Carlo de Nápoles

Publicado por A. Cerra

Teatro San Carlo de Nápoles

El Real Teatro de San Carlo de Nápoles es el teatro más antiguo del mundo que permanece en uso continuado. Tal vez no sea la edificación artísticamente más impresionante de esta ciudad italiana, ya que a tan solo un paso del teatro hay joyas de la arquitectura neoclásica como la Basílica de San Francisco de Paula en la plaza del Plebiscito o también se puede ver la elegancia y delicadeza de la Galería Umberto I. Sin embargo, el valor del teatro como bastión cultural de Italia y de toda Europa es innegable.

Sus orígenes se remontan al reinado del rey Carlos III de España, que también era monarca de Nápoles y Sicilia. Fue él quien decidió renovar un teatro anterior dedicado a San Bartolomé, y construir uno más grande y moderno.

Ese encargo recayó en Giovanni Antonio Mediano quien en tan solo 9 meses hizo construir el teatro, para que fuera inaugurado en 1737. Una fecha muy temprana, pero con unas instalaciones muy modernas en cuanto a las posibilidades escenográficas y también con un números considerable de palcos (hasta 184) dispuestos en 6 alturas. De hecho, la existencia de tal número de palcos fue muy importante, ya que con la venta de los mismos se sufragó gran parte del coste de las obras.

De esta manera en 1737, mucho antes de que en Milán se construyera La Scala o en Venecia se inaugurara La Fenice, la ciudad de Nápoles contaba con un teatro espectacular, dedicado sobre todo a la ópera. Tanto a la gran especialidad local que era la ópera bufa como a la más dramática. Además la institución contaba con la orquesta más grande de la época. Así que pronto por aquí empezaron a pasar las obras de los grandes compositores e incluso algunos de ellos llegó en persona, como el propio Mozart.

No obstante en 1816, aquel teatro se incendió. Pero de manera casi inmediata se emprendió su recuperación siguiendo el diseño de Antonio Niccolini. Y con esas nuevas obras, ganó en grandiosidad su escenario y se creó un aforo de hasta 3285 personas (un número que hoy por motivos por seguridad es más reducido).

También aquella remodelación le dio un porte más neoclásico y grandilocuente a su fachada, dominada por grandes sillones de piedra y un tono helenizante y clásico muy del gusto de los primeros años del siglo XIX.

Fue a partir de entonces cuando llegaron los años dorados del Teatro de San Carlo de Nápoles, y aquí estrenaron de forma reiterada sus óperas los compositores más grandes de la lírica italiana como Rossini, Donizetti o Verdi. Unos nombres y unas músicas que no han dejado de sonar hasta hoy en la acústica tan especial que tiene el teatro de Nápoles.