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Templo del Cielo

Publicado por A. Cerra

Esta construcción ubicada en la capital de China, Pekín, fue construida al final del reinado del emperador Yunglo (1360 – 1424), tercer representante de la dinastía Ming. En realidad, él fue el más poderoso de todos los emperadores Ming, y fue quién estableció convirtió a Pekín en la sede de su gobierno, desde donde se emprendían misiones guerreras contra los mongoles para defender la Gran Muralla o transformó su reino en una gran potencia marítima.

Templo del Cielo de Pekín

Templo del Cielo de Pekín

Fue el impulsor de este templo, que es una de las máximas expresiones del arte ancestral del Feng Shui. Que en el caso de la arquitectura se traduce en buscar la total armonización del edificio con su entorno, así para su construcción se estudió su relación y la influencia del paisaje circundante y los elementos naturales, para que todo esté en paz con el espíritu. Algo que se mantuvo cuando el templo fue reconstruido en 1530 y de nuevo en 1889.

Por ejemplo, el Templo del Cielo se orientó con el empleo de una brújula. Unas brújulas que en Oriente, los seguidores del Feng Shui usaban desde el siglo VIII, antes de que se adoptaran para un uso marino. De ahí que al templo se acceda por el lado sur, tras seguir una larga “vía espiritual” que aparece con mármoles labrados durante casi cinco kilómetros entre la Ciudad Prohibida y el altar sagrado del templo.

Todo el templo se levanta sobre un podio de 8 metros de altura, ganados a lo largo de tres niveles diferentes, que expresan la relación existente entre el cielo y la tierra. Esos mismos tres niveles del podio se repiten con las tres cubiertas escalonadas que configuran la silueta del templo, que alcanza los 38 metros de altura, basados en una circunferencia en la base, cuyo diámetro es de 30 metros.

Respecto a esas cubiertas se cubren con tejas esmaltadas de azul, lo que simboliza la apertura del templo al cielo. Y no solo eso. A la hora de confeccionar ese tejado, las tejas se iban colocando en un estricto orden de rotación, en hiladas basadas en cálculos de numerología. Con ello se cubre la torre central, con una forma que simboliza el cielo, la tierra y los cambios de las estaciones.

Bajo esas tejas aparece un friso decorado en el que se descubren figuras como el Ave Fénix o el dragón, lo cual es una invocación para mantener la armonía y el equilibrio entre el Ying y el Yang. Porque el dragón simboliza una llamada a la buena suerte, mientras que el Ave Fénix, al renacer de sus cenizas, es el símbolo de la continuidad.

En realidad, todo en el edificio tiene un valor simbólico, como las cuatro columnas de 18 metros de su interior que aluden a las cuatro estaciones. A las que acompañan otras doce columnas doradas, símbolo del ciclo de las doce horas diurnas. Mientras que las doce columnas externas serían la materialización de los meses del año.

Y en el interior también hay como tres edificios distintos. El Altar del Cielo, la Sala de la Oración y la Sala del Ayuno.

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