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Templo Edfú

Publicado por Laura Prieto Fernández

A lo largo de los siglos la cuenca del Mediterráneo ha sido ocupada por diversos pueblos y civilizaciones, pero quizás hayan sido los griegos y los romanos cuya impronta haya quedado más marcada en toda la zona, tanto es así que incluso en una de las mayores y más atractivas civilizaciones como es el pueblo egipcio se puede apreciar la presencia de estos pueblos. En esta ocasión analizaremos uno de los templos egipcios que se levantaron en época helenística, el templo de Edfú.

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Las obras de construcción debieron comenzar en la primera mitad del siglo III a.C. en torno al año 273 a.C., durante el reinado de Ptolomeo III, no obstante su construcción se dilató ampliamente en el tiempo y fue en la época de Ptolomeo Filópator cuando se terminaron las obras del primer nivel, en el reinado de Ptolomeo VII (142 a.C.) se procedió a su decoración pero el templo no estuvo completamente terminado hasta el año 57 a.C. durante el reinado de Ptolomeo XII.

Situado en la orilla occidental del río Nilo el templo de Edfú es una de las construcciones que en mejor estado de conservación ha llegado hasta nosotros y tras el templo de Karnak, este fue uno de los templos más destacados de su tiempo. La obra estaba dedicada al dios Horus que los griegos identificaron con su dios del sol, Apolo.

Con sus más de ciento treinta y siete metros de longitud, setenta y nueve de anchura y treinta y seis de altura el tmplo se levantó sobre las antiguas ruinas de un edificio anterior que al parecer también estaba dedicado a Horus y del que todavía hoy podemos apreciar algunos restos en la zona este del edificio. De este primitivo edificio aún se conservan los restos de un pilono con inscripciones que indican que su construcción debió de realizarse durante la época del Nuevo Imperio.

El templo de Edfú presenta la estructura más típica de los templos egipcios, esto es unos pilonos de acceso, un patio, salas hipóstilas y ya en una zona interior la cámara central, una sala de las ofrendas y un santuario. Especial atención merece el intrincado sistema de iluminación del templo, un sistema gradual que se va oscureciendo paulatinamente con salas cada vez más oscuras hasta llegar a la oscuridad total en la sala central. En los pilonos también destaca la iluminación a través de pequeñas ranuras en las paredes que iluminan las estancias interiores.
Edfú no sólo resulta original por su composición arquitectónica, en el interior del templo podemos encontrar múltiples relieves que nos ofrecen datos acerca de la religión, las costumbres o las tradiciones egipcias.

Cuando a finales del siglo IV en el año 391 d.C. Teodosio I prohibió el culto de cualquier religión exceptuando la cristiana el templo dejó de ser utilizado y en su interior aún hoy se pueden apreciar algunos de los desperfectos causado por las hogueras en las que se quemaron múltiples estatuas. A lo largo de los años el templo fue quedando bajo las arenas del desierto hasta que en el siglo XIX se fue recuperando paulatinamente.

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