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Torre de Utebo

Publicado por A. Cerra

Torre mudéjar de Utebo

El estilo mudéjar en la arquitectura española perduró durante muchos siglos y sus singularidades se fueron fundiendo con los elementos de otros estilos más globales como el arte gótico e incluso el renacentista. Eso ocurrió tanto en construcciones de importantes ciudades y con destacados clientes, como en otras edificaciones mucho más modestas. Y un buen ejemplo de ello es esta torre campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de la pequeña población de Utebo.

Se trata de una obra levantada ni más ni menos que a mediados del siglo XVI, cuando supuestamente el mudéjar ya ha creado hace muchos años sus mejores obras como puede ser las torres de Teruel. Pero como decimos la pervivencia del mudéjar en territorio español perduró en el arte peninsular, e incluso atravesó el océano Atlántico para ser recreado en un lugar tan lejano como Colombia donde se encuentra la singular torre mudéjar de Cali.

No obstante, aunque perdurara, lo que le ocurrió al mudéjar es como le ha pasado a todos los estilos artísticos de la historia. Sus formas cada vez fueron más complejas y recargadas. Eso define a la perfección una obra como el campanario de Utebo. El cual por otra parte es visualmente portentoso por esa singular mezcla de formas, materiales y colores.

La construcción se realizó en ladrillo y tiene dos partes bien diferenciadas. Una inferior de planta cuadrada con un carácter más macizo y cerrado, mientras que la superior es de formato octogonal y está dominada por un buen número de vanos y aberturas.

Por otra parte toda ella está recorrida por motivos decorativos, tanto realizados a base de ladrillo como de cerámicas y azulejos. Con los ladrillos se forman cenefas y los típicos juegos mudéjares de arcos entrelazados, disposiciones al tresbolillo, formando esquinillas, así como almenas o arcos de medio punto muy vinculados a la arquitectura renacentista que triunfa en la época. Mientras que en los cuerpos superiores, el predominio de aperturas para las campanas y para aligerar la construcción lo podemos relacionar con las formas del arte gótico todavía vigente en muchos lugares de España.

Y en cuanto a la decoración cerámica, se usa por ejemplo para generar frisos con inscripciones. Por cierto en una de ellas se lee tanto el nombre del maestro que levantó la torre como la fecha en la que la acabó. Es decir, se especifica que fue culminada en 1544 por Alonso de Leznes.

Además de esas inscripciones con los azulejos también irradian varias tonos. Hay color blanco, verde, azul, tono miel y marrón. Un conjunto espectacular con formas tanto cuadradas como rectangulares y con decoraciones geométricas o vegetales, y con un fuerte sentido de la simetría. Sin duda estamos ante una de las últimas grandes obras de la arquitectura mudéjar, ya que unos años después fueron triunfando nuevos gustos y además gran parte de los artesanos que hacían este tipo de trabajos serían expulsados de España.