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Torres de Svaneti

Publicado por A. Cerra

La región de Svaneti en la república de Georgia es uno de los rincones más remotos y aislados del país, debido a la presencia de la imponente cordillera del Cáucaso. Tanto es así que incluso durante las décadas de dominio de la Unión Soviética, su influencia tan apenas cambió el aspecto y modos de vida en la zona, la cual había permanecido casi aislada hasta el siglo XIX. Esa es la razón de que conserve tan extraordinariamente bien su patrimonio histórico y artístico, entre lo que destacan unos dos centenares de torres defensivas, denominadas Torres Svan. Unas torres fortificadas que con similares características se fueron construyendo principalmente entre los siglos VIII y XII, aunque con posterioridad se siguieron construyendo y algún ejemplar se puede datar incluso en el siglo XVIII.

Torres de Svaneti

Estas torres son siempre de varias alturas, como máximo 5, aunque alguna vez hasta seis. Por regla general rondan los 20 ó 25 metros de altura. Aunque los ejemplares más grandes alcanzan los 30 metros, lo cual les proporciona una presencia imponente.

Son de planta cuadrada, si bien conforme ganan en altura van perdiendo anchura, por lo que tiene cierto perfil trapezoidal. Sus muros de mampostería de piedra, son bastante gruesos, sobre todo en la base, alcanzando hasta el 1,50 metro de anchura en la parte baja, ya que van perdiendo espesor con el desarrollo en altura.

La entrada en algunos casos solía estar en alto, y se accedía mediante una escala móvil, ya que se trata de un espacio que debía servir de refugio en caso de asedio, de manera que así se dificultaba la entrada. Si bien con el paso del tiempo también las hay que habilitaron un entrada baja para el ganado. Mientras que en su interior hay diversos pisos, con base de madera y están unidos por escaleras de madera internas y trampillas.

Además, el mismo factor defensivo hace que en la parte baja las ventanas sean más estrechas, mientras que arriba además de ser más amplias tiene una característica forma arqueada. Estas ventanas se usaban como sistema de aireación, pero también podían convertirse en atalayas de vigilancia, y en caso de necesidad extrema de lugar desde el que lanzar proyectiles a los acosadores. Esa última planta se cubre con un tejado a dos aguas cubierto de pizarra, con no demasiada inclinación, teniendo en cuenta las fuertes nevadas invernales de la zona, pero al ser una superficie no demasiado grande, tampoco hacía falta una inclinación muy acusada.

Hay que tener en cuenta que estas torres siempre están unidas a un espacio residencial más bajo, de manera que solo se usaba puntualmente para ser ocupados, y por regla general eran almacenes y graneros, salvo en los momentos en los que sus propietarios sentían peligro. Habitualmente la vida se desarrollaba en la casa anexa, donde vivía toda la familia y por supuesto su ganado.

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