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Villa Foscarini Negrelli

Publicado por A. Cerra

Villa Foscarini Negrelli

La influencia de las obras proyectadas por el arquitecto Andrea Palladio en el siglo XVI como Villa Foscari o Villa Badoer es más que clara en la arquitectura palaciega de Venecia y su entorno. Y como ejemplo podemos nombrar esta Villa Foscarini Negrelli que se construyó en el siglo XVII en la zona de Fossolovara.

Si bien es cierto que esta construcción fue remodelada durante el periodo neoclásico. En el siglo XIX se demolieron las dos escalinatas que servían de acceso hasta una especie de vestíbulo avanzado, que es lo más destacado de toda la fachada.

Por cierto os habréis fijado en el denominación de la villa, y es que la edificación ha pasado por varios dueños a lo largo de la historia. Primero la encargaron los Bernardi, pero luego pasó a manos de los Foscarini, quiénes la vendieron a los Negrelli y finalmente fue adquirida por una rica familia de Europa del Este.

Constructivamente ya hemos indicado que lo más destacado es el pronaos que sale de la línea de la fachada y en cuya parte alta hay un pórtico de cuatro columnas de orden jónico que sostienen un frontón triangular. Un frontón que en este caso no tiene las esculturas en su interior, sino que son grandes figuras de bulto redondo, ubicadas en sus esquinas externas.

Y si ese es el centro de la fachada, también es interesante como los laterales los ocupan dos grandes terrazas cerradas por una airosa balaustrada y elevadas sobre un arco de medio punto de gran tamaño.

Aunque es verdad que la fachada en su conjunto ha sufrido cambios, no solo las escaleras, sino también la decoración de cerámica y otros detalles, lo cierto es que la disposición interior prácticamente conserva la distribución original. En especial el gran salón, que todavía guarda los frescos que se hicieron en 1652 para la boda de Giovanni Battista Foscari. Unos frescos tan propios del Barroco clasicista como el concepto arquitectónico del edificio, ya que paredes y techos están repletos de figuras alegóricas como la guerra, la paz, las artes, las ciencias, el tiempo o la fama.

En definitiva, un buen ejemplo del famoso Seicento veneciano que supuso una nota de lo más personal para el desarrollo del arte barroco en Europa, al ser muy influyente en otras cortes del continente, ya que muchos aristócratas viajaban a esta zona de Italia y quedaban fascinados por sus elegantes construcciones, que luego querían trasladar a sus países de origen.