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Bóvedas para el hombre de Pablo Serrano

Publicado por A. Cerra

El escultor español y aragonés Pablo Serrano (1908 – 1987) trabajó en muchas ocasiones en forma de series, algo por otra parte muy habitual en el arte contemporáneo más vanguardista de mediados del siglo XX.

Una de estas series es la que titulo Bóvedas para el hombre. Se trata de esculturas realizadas en bronce y compuestas a partir de curvadas masas broncíneas de superficies sin pulir, o sea de aspecto bastante tosco, y en una disposición vertical. Según su autor estas formas representaban el ámbito que el hombre se construye para vivir con sus congéneres. De este modo, a estas formas totalmente abstractas el autor las dota de cierta poética y las carga de un tremendo simbolismo, algo que se aprecia y comprende mucho mejor contando con las explicaciones de las obras por parte del propio autor.

Bóvedas para el hombre de P. Serrano

Bóvedas para el hombre de P. Serrano

Esta larga serie de Bóvedas para el hombre la continuó durante varios años, y a partir de 1962, a esas formas básicas ya descritas les fue incorporando una especie de piernas con lo que pretendía desarrollar un mayor parecido con la figura humana. De hecho, siguió experimentando durante los años siguientes con esas formas y esos significados hasta que llegó a su serie de Hombres-Bóveda, donde ya la parte interior de la obra aparece perfectamente pulida y brillante lo cual vendría a representar el espíritu humano, mientras que el exterior de esos hombres-bóveda tiene un aspecto rugoso que protege y envuelve lo más esencial.

No obstante no acabó aquí su experimentación con los motivos del hombre y la bóveda, y hacia 1964 – 1965 crea sus Bóvedas lumínicas donde mantiene esos interiores de bronce pulido, pero incorpora dos orificios cuyo significado es enigmático ya que se ha perdido cualquier analogía con las formas del ser humano.

En cambio, otra línea evolutiva de sus Bóvedas para el Hombre sí que se mantuvo más ligada a las formas del ser humano, es el caso de sus esculturas denominadas Hombres-Puerta, algunas de ellas convertidas en verdaderos retratos de sus amigos, como el que hizo al doctor Milton Rua.

Y es que Pablo Serrano también hizo numerosos retratos a sus conocidos, amigos o personajes admirados. Siempre fueron retratos de carácter muy expresionista, a veces casi cercanos a la caricatura, buscando la esencia del personaje, esquematizando los rasgos y casi dándoles un tono metafísico. Ejemplos de ello son los retratos que hizo al poeta Antonio Machado o a José Camón Aznar.

Por fortuna, Pablo Serrano dejó multitud de escritos en los que interpretaba sus obras y nos explicaba los símbolos y los significados que buscaba, por ello sus Bóvedas para el Hombre se pueden entender como concavidades donde cualquiera de nosotros nos podemos refugiar de los muchos males que acechan al mundo, cuya trayectoria lo lleva inexorablemente hacia la autodestrucción y la barbarie.

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