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Hombre Cactus de Julio González

Publicado por A. Cerra

Esta es una de las obras más emblemáticas, junto a su famosa Cabeza de Montserrat gritando, del escultor español Julio González.

En este caso estamos hablando de una obra que se conserva en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y que el artista realizó en el año 1939, utilizando para ello como material el hierro forjado y la soldadura.

Hombre -Cactus de Julio González

Hombre -Cactus de Julio González

De hecho, este asunto del material y el proceso de trabajo, lo convierte en uno de los artistas más importantes de las vanguardias escultóricas de las primeras décadas del pasado siglo XX, ya que gracias a él, el hierro se introdujo totalmente como material artístico, algo que tuvo una importante repercusión en otros artistas posteriores y hasta en la actualidad.

Antes de Julio González, el hierro tan apenas había sido como material artístico para la escultura, y como mucho se usaba como elementos artesanales y ornamentales para la arquitectura, en forma de barandillas, verjas o celosías, un tipo de recursos que habían comenzado a ser muy utilizados y valorados durante la arquitectura del Modernismo de principios de siglo.

Sin embargo el hierro, en comparación con el bronce, con una larguísima tradición como material escultórico, era considerado tosco, con pocas posibilidades de trabajo y además era fácil que se oxidara.

Pero esto iba a cambiar a partir de ahora, cuando el proceso industrial permitía que en bruto se dispusiera de finas láminas o chapas de hierro, o incluso tubos huecos, con lo cual ya se podían modelar formas, recortar, y hasta se le podía dar un aspecto muy pulido, aunque en muchos casos se valoraba positivamente el aspecto rugoso final. E incluso los nuevos métodos de soldadura garantizaban uniones más duraderas y disimuladas, si así se deseaba.

Y tuvo que ser precisamente Julio González quién diera una serie de pasos definitivos en este sentido. Porque González llegó tarde a la escultura, y antes de eso había sido orfebre y también pintor. Un personaje que se había ido a París, donde conoció de primera mano las vanguardias históricas, donde se integró y donde formó parte del círculo de amigos de Pablo Picasso y otros artistas cubistas.

Sin embargo, su estilo es de lo más personal, combina las formas más realistas y expresionistas, con otras creaciones como este Hombre Cactus. Un tipo de obras que se han calificado como abstracto-figurativas. Un arte que se basa en la simplificación de formas, tanto que no duda en dejar vacíos, para que sea el espectador quién los complete mentalmente. Algo que le une con otro de los grandes escultores españoles de vanguardia, Pablo Gargallo, autor obras como Kiki de Montparnasse.

Categorías: Escultura, vanguardia