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Cofre de Kanisha

Publicado por A. Cerra

El Cofre de Kanisha es una piezas antiguas de lo más peculiar, y aunque el original se guarda en la ciudad de Peshawar, en Pakistán, se puede contemplar una estupenda réplica en el British Museum de Londres. Y, ¿cuál es el valor de esta joya de la escultura de la Antigüedad? Pues que se trata de un sorprendente ejemplo de un tipo de arte que funde en un mismo objeto influencias tan variadas como el arte helenístico o el Budismo.

Cofre de Kanisha

Es un cofre que se realizó concretamente en el año 127, como nos indica la inscripción que hay en la propia pieza. E incluso aparece el nombre del artista que lo hizo, un tal Agesilas, el cual es un nombre griego. Pero en cambio la pieza apareció durante unas excavaciones en el interior de un estupa budista de la ciudad pakistaní de Peshawar, la cual por cierto también proyectó el mismo Agesilas.

El hecho es que el rey Kanisha fue el gobernante con el que alcanzó su máximo esplendor el imperio Kushana. Este imperio era originario de la zona más occidental de la actual China. Desde ahí fueron apoderándose de diversos territorios llegando hasta el curso medio del río Indo y hasta Afganistán.

Siglos atrás, hasta esos territorios había llegado Alejandro Magno y aquello había dejado una fuerte influencia helenística. Una influencia capaz de convivir con las creencias budistas que también se habían establecido allí. En fin, a un territorio como ese llegó el imperio Kushana, y supo armonizar todo ello con sabiduría desde los comienzos de nuestra Era hasta más o menos el siglo III.

Y no solo eso, sino que consiguió una gran prosperidad al saber explotar esa extraordinaria ubicación geográfica que los convertía en un paso obligado para los comerciantes que viajaban haciendo la Ruta de la Seda. Una ruta que unió durante siglos Oriente y Occidente y que supuso una enorme riqueza para ciertos lugares, como es el caso de Samarkanda en Uzbekistán, si bien aquello fue varios siglos después de la existencia del imperio Kushana.

Volviendo al Cofre de Kanisha, hay que decir que en él supuestamente se guardaron unas reliquias tan importantes como fueron los huesos de propio Buda. Y ciertamente en la parte alta del cofre vemos la representación de ese dios de origen indio. El cual por otra parte hasta este momento no había tenido demasiadas representaciones naturalistas, y fue la especial influencia del arte helenístico, la que consiguió crear esas figuras tan naturales de Buda.

Y mientras arriba está Buda, en los relieves de las paredes cilíndrica del cofre está representado el propio rey Kanisha. Allí vemos al monarca siendo coronado por otra serie de dioses orientales, en una escena que está íntegramente recorrida por una guirnalda de flores colgantes y que está sostenida por amorcillos, en un tipo de representación de claro recuerdo helenístico.

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