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Cristo bendiciendo de Thorvaldsen

Publicado por A. Cerra

Cristo bendiciendo de Thorvaldsen

Estamos acostumbrados a imaginarnos las obras del escultor Bertel Thorvaldsen ambientadas en la mitología clásica, como ocurre con su figura de Hebe o su célebre Jasón con el vellocino de oro. Pero este artista neoclásico también realizó alguna obra de carácter religioso. Y en este sentido destaca su Cristo bendiciendo que hay en el museo que lleva su nombre en Copenhague, la capital de Dinamarca donde nació.

La obra hoy está ahí, pero su emplazamiento original iba a ser la catedral luterana de Nuestra Señora, en Copenhague. Un lugar que requería una figura colosal como esta, en la que artista invirtió varios años de trabajo, concretamente entre el 1821 y 1827. Y es que no iba a estar sola, se trataba de que estuviera acompañada por otras doce figuras, de los Apóstoles, que deberían colocarse a los lados de la nave central de un templo que también era de estilo neoclásico, ya que fue una construcción prácticamente contemporánea del arquitecto Christian Frederik Hansen.

El gran encargo le llegó a Thorvaldsen estando en su estudio de Roma, donde había alcanzado un enorme prestigio por sus formas clasicistas. Y es muy curioso, ya que seguramente este creador danés, con unas tradiciones artísticas y mitológicas nórdicas bien distintas, fue quien mejor encarnó los ideales de Neoclasicismo más estricto y más académico. Él, a la hora de trabajar, era tremendamente riguroso en todos y cada uno de los elementos historicistas que incluía en sus obras. Mucho más que otros artistas contemporáneos de origen mediterráneo. Si bien tanto rigor a veces elimina expresividad y viveza a sus creaciones.

De alguna forma eso se manifiesta incluso en este mármol de Cristo bendiciendo. El cual desde un primer momento nos puede dar la sensación de ser un dios del Olimpo grecolatino. Aunque es verdad, que si comparamos esta obra de Thorvaldsen con muchas otras de sus esculturas, se aprecia que en este caso hay cierta transmisión. La figura emana, o más bien sugiere una espiritualidad misteriosa y casi indescriptible. Sin duda ha sabido recrear una mirada sobrenatural y muy vinculada con la leyenda grabada en el pedestal de la figura. Allí se puede leer: “Venid a mí” Mateo XI, 28. Un fragmento del versículo completo que es “venid a mí todos los que estéis fatigados y cargados, que yo os aliviaré”. En definitiva, que esta obra es una de las mejores creaciones de Thorvaldsen y curiosamente en el campo religioso que no trabajó excesivamente.

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