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El escriba sentado

Publicado por Laura Prieto Fernández

El Escriba sentado es una escultura de bulto redondo realizada en piedra caliza que fue realizada entre el 2480 – 2350 a.C. por lo que podemos enmarcarla dentro de la V Dinastía del Antiguo Impero Egipcio, en realidad este tipo de obras comenzó a realizarse durante la IV Dinastía pero fue durante la V cuando se hicieron más populares.

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Durante el Imperio Antiguo la obra escultórica se concentraba en las clases pudientes de la sociedad y por supuesto en la figura del faraón, así la obra pretendía sustituir al difunto momificado en el trance hacia el otro mundo y el juicio del ka. De esta manera, se hacía necesario que la escultura fuera lo más realista posible. La figura del escriba resultaba fundamental en la época tanto que, con el tiempo, llegaron a convertirse en una de las clases privilegiadas otorgándoles el privilegio de la vida eterna.

La obra fue hallada en 1850 dentro de una pequeña cámara en una necrópolis de la ciudad de Menfis por el arqueólogo Auguste Meriette. El escriba sigue los cánones tradicionales: aparece sedente y realizando su trabajo, en la mano llevaría un estilo que se utilizaba para escribir sobre las tablillas de arcilla. La parte superior de su cuerpo está desnuda mientras que en la inferior está ataviado con un shenti, una especie de faldón de lino que se anudaba a la cintura.

La figura del escriba aparece representado con gran realismo y en él destaca sobremanera la parte de la cabeza, ésta era sin duda la parte más importante de la escultura: el rostro es sereno, con la mirada penetrante dirigida hacia el frente. Es posible que su pelo de color negro fuera una peluca ya que no resultaba extraño que las clases altas de la cultura egipcia rasuraran su cabello cubriéndose después con distintas pelucas. La nariz es recta y sus finos labios dibujan una ligerísima línea que se podría relacionar con la sonrisa arcaica de los Kuros griegos. Los ojos están realizados en pasta vítrea -con la pupila de plata, el iris de basalto y la córnea de alabastro- aparecen perfilados en negro con khol como marcaba la tradición. Su mirada está enfatizada por los distintos materiales, por el hecho de que sus párpados aparecen sustentados por grapas y se hace aún más penetrante por el hecho de que sus pómulos aparecen muy remarcados.

Su cuerpo resulta bastante proporcionado aunque las manos y los pies tienen un especial desarrollo, su prominente y abultado vientre demuestra el naturalismo con el que es ejecutado.
La policromía se encuentra bien conservada, su piel posee una tonalidad rojiza sobre la que destacan sus penetrantes ojos.

Algunos estudios apuestan por que esta figura representaba un jefe escriba con varios trabajadores a su cargo que se hizo representar desarrollando su trabajo debido al gran interés que mostraba por el conocimiento.

Son diversas las esculturas de escribas que se conservan hay día, ésta se encuentra hoy en el Louvre pero también merece especial atención la obra de El escriba sentado del Museo de El Cairo o Seneb y su familia.

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