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El río de Aristide Maillol

Publicado por A. Cerra

Esta obra del escultor francés Aristide Maillol es una verdadera excepción a lo largo de su trayectoria. Ya que sus mujeres siempre son estables y con escasos movimientos, como por ejemplo, La Mediterránea, sin embargo aquí se ha transformado en todo lo contrario.

El río de Aristide Maillol

La obra la realizó entre los años 1938 y 1943, y esa datación es muy importante. Ya que inicialmente la figura surgió como parte de un encargo monumental que se iba a levantar en honor de un escritor pacifista, Henri Barbusse. Y el planteamiento era representar a una mujer herida por la espalda y caída en combate. No obstante, el encargo nunca terminó de concretarse, y entonces Maillol decidió modificar su idea inicial.

Surgió entonces el planteamiento de esta alegoría: el Río. Una escultura realizada en plomo que hoy en día se expone en el MoMA de Nueva York. Y que tanto la figura, como el peculiar plinto que le da su inestabilidad como el estanque de agua forman parte del conjunto.

Maillol siempre dijo que a su juicio, una escultura debía tener el menor movimiento posible. Algo que le hacía enfrentarse a muchas de las corrientes estéticas de su tiempo. Y sin embargo en esta obra todo es dinamismo. De hecho la mujer se convierte en una personificación del agua del río, lo cual siempre es sinónimo de devenir y movimiento.

Vemos a la figura desnuda y de formas contundentes, como es tan habitual en las mujeres creadas por este artista. Pero a diferencia de la armonía y el estatismo que le identifica, aquí nos presenta todo lo contrario.

Se apoya en un pequeño plinto, de costado, y parecer retorcerse para no caer. Es una inestabilidad de gran audacia. Dobla sus piernas, levanta los brazos y la cabeza parece desplomarse sobre el agua, de hecho, sus cabellos llegan a mojarse. Trata de evitar que se la lleven las aguas, es de alguna forma una representación de alguien que no quiere dejarse llevar por la corriente. Lo cual puede darnos para otra interpretación, ya que Maillol, aunque fue un artista de éxito y reconocimiento, con su escultura figurativa y con evidentes recuerdos hacia el arte más clásico, lo cual lo convertía en un personaje que iba contra corriente, en un tiempo de las vanguardias donde la abstracción y las formas del futuro predominaban.

En definitiva, que estamos ante una obra muy interesante, por ser algo distinto en la trayectoria de Maillol, por la combinación de elementos como parte de la obra de arte, y también por los avatares e interpretaciones a las que nos puede dar pie.

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