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Escultura del Helenismo (II)

Publicado por Chus

Tabla de contenidos de Escultura del Helenismo

  1. Escultura del helenismo (I)
  2. Escultura del Helenismo (II)
  3. Escultura del Helenismo (III)

Partiendo de los nuevos presupuestos estéticos apuntados en el siglo IV antes de Cristo, los artistas del helenismo van a continuar con estas tendencias y también van a ir solventando cuestiones nuevas que se plantean conforme avance el nuevo estilo. En el siglo V a. C., Policleto había planteado en su “Doríforo” una solución clásica al problema de representar la figura en movimiento, haciéndola “bella” desde los cuatro principales puntos de vista. En el siglo IV antes de Cristo, Lisipo había conseguido la estereometría en su “Apoxiomenos” y ahora, a partir de los primeros años del siglo III antes de Cristo, los broncistas van a trabajar en ese sentido, creando figuras que “fuesen bellas desde todos los puntos de vista”, para que el espectador tuviese que moverse en torno a ellas, sintiéndose atraído por todas sus partes, además de que con el gusto por el naturalismo, la pose resultante debía tener un motivo racional y no ser solamente una distorsión arbitraria con propósitos artísticos.

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Un trabajo que satisfacía estas premisas fue el “Fauno Danzante”, una copia romana de un original en bronce griego de principios del siglo III a. C., encontrado en Pompeya, que actualmente se halla en el Museo Nacional de Nápoles. La estatua muestra a Fauno (equivalente romano del dios griego Pan) bailando apoyado en la punta de los pies, con los brazos levantados y el torso girado. La retorcida pose queda pues justificada por el movimiento de la danza. No solo el movimiento es natural, sino también la anatomía, mucho más conseguida que en las obras del siglo V a. C. Solo hay que comparar la cabeza con el cabello al viento, la estructura de los huesos y los pliegues de la piel con el cráneo liso y ovalado del “Doríforo”, o el contraste de su cuerpo nervudo con unas texturas que van desde lo firme a lo graso, marcando además los huesos, con el cuerpo del atleta de Policleto, basado en generalizaciones, falto de detalles específicos.

Conseguido el reto de captar el naturalismo, el movimiento y la multiplicidad de puntos de vista con figuras individuales, había que tratar de hacer lo mismo con un grupo exento de figuras. Sabemos que los artistas griegos tenían una gran experiencia en la realización de grupos, en la decoración de los frontones de los templos, pero éstos solo podían apreciarse frontalmente. Un grupo exento visible desde todos los lados era algo nuevo, diferente y, se van a convertir en un asunto muy popular en los siglos III y II a. C.

Un ejemplo de esta búsqueda lo constituye el grupo conocido como “El galo suicida”. Es una copia romana en mármol de un original del siglo III antes de Cristo, probablemente de bronce. Pertenecía al grupo escultórico levantado en el monumento al rey de Pérgamo, Atalo I. Pérgamo era una ciudad helenística del Asia Menor (actualmente se llama Bergama, Turquía) que en esa época había rechazado una incursión de los galos, con lo que equiparándose a Atenas en las guerras médicas, erigieron un monumento que celebrase la victoria de la civilización frente a la “barbarie” extranjera. El “Galo suicida” estaba en el centro, rodeado de otros guerreros galos muertos. Resulta impresionante el grupo central en el que se ve al galo que, tras dar muerte a su esposa está a punto de suicidarse. El grupo es casi piramidal, complejo y sugestivo desde todos los lados, con un gran sentido de drama y patetismo. Es destacable que los enemigos vencidos se representen de forma heroica (recordemos en este sentido que desde los tiempos oscuros, Héctor aparece siempre como un valiente, por ejemplo), y así el noble adversario, que se da cuenta de que la derrota es inevitable, es demasiado orgulloso para rendirse y ha matado a su esposa porque la ama (en la Ilíada, Héctor se lamenta por su esposa, ya que cuando Troya sea vencida ella se convertirá en una esclava). La escena está llena de efectismo hasta teatral, con el gesto arrogante del hombre y los contraste entre vivo-muerto, hombre-mujer, vestido-desnudo, etc. (en este sentido podemos observar como el brazo lánguido de la mujer discurre en paralelo con la pierna vigorosa del hombre). Además, los galos eran altos, de espesos cabellos y fuertes músculos, muy diferentes de los hombres mediterráneos y el artista se deleita mostrando todos esos rasgos diferenciales.

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