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Fuente Crown, Jaume Plensa

Publicado por Laura Prieto Fernández

La fuente Crown situada en el Parque del Milenio en Chicago es una de las obras de arte más representativas de la ciudad. Como muchos otros monumentos que hoy son representativos de la ciudad que los alberga, al principio la fuente Crown contó con sus detractores –algunos críticos pensaron que el tamaño sería excesivamente grande para un entorno natural o la instalación de cámaras de seguridad en la torre han sido los principales puntos de controversia hasta el momento- pero hoy el singular proyecto no sólo se ha integrado en la ciudad de Chicago, sino que se perfila como uno de los principales atractivos turísticos de la misma. La obra no es sólo una fuente sino que se trata de un proyecto integrado de video-escultura realizada por el artista español Jaume Plensa.

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A finales de 1999 la familia del acaudalado empresario Lester Crown planteó su intención de llevar a cabo un concurso para levantar una nueva fuente en Grant Park con el fin de celebrar el nuevo milenio. Tras escuchar varios proyectos, la familia Crown terminó por decidirse por el proyecto de Jaume Plensa, una simple piscina realizada granito negro y flanqueada por dos grandes torres rectangulares en las que se proyectarían las imágenes grabadas de miles de los rostros de miles de ciudadanos anónimos. Parece ser que en un primer momento el artista español pensó en inspirarse en la cercana fuente de Buckingham, también se encuentra en el Grant Park y ha sido uno de los monumentos más representativos de la ciudad, sin embargo el proyecto no terminaba de ser tan interactivo como el arquitecto tenía en mente por lo que decidió modificar los primeros diseños que había realizado hasta entonces.

La idea de Plensa era una fuente que se alejase del tradicional concepto de decoración urbana, el arquitecto planteó un espacio integrado y fácilmente accesible que dialogase con el ciudadano y se convirtiese en algo propio de Chicago. Alejarse de la tradicional tendencia de arte intelectual y selectivo era uno de los objetivos que el artista pretendía plasmar en una fuente que debía representar el nuevo milenio.

La dualidad que a menudo está presente en la obra del artista también se ha conseguido en la Fuente Crown, el agua juega con la luz natural pero también con las proyecciones de los rostros humanos gracias a los millones de leds que forman las pantallas. Casi mil rostros de ciudadanos anónimos se proyectan en las pantallas, las imágenes son proyectadas durante cinco minutos y en intervalos de treinta segundos la imagen se centra en los labios que se apiñan para hacer brotar un chorro intermitente de agua; cada quince minutos las pantallas se oscurecen acabando con la proyección durante un breve periodo de tiempo. Plensa combinó las escenas de los ciudadanos con paisajes naturales y cascadas de agua, a la vez que se omitía la proyección de los labios en invierno debido a las bajas temperaturas de la ciudad que podían hacer que el agua se congelase causando múltiples daños.

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