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Ganímedes y Cupido de Thordvaldsen

Publicado por A. Cerra

Este relieve realizando en mármol por el escultor danés Bertel Thordvaldsen en el año 1806 se conserva en el museo que este autor tiene en la capital de Dinamarca, Copenhague.

Bertel Thordvalsen, junto al artista italiano Antonio Canova, son los dos máximos representantes de la escultura neoclásica. Si bien, Thordvalsen en mucho menos teatral que Canova, y por lo tanto se podría decir que es mucho más severo y serio, es decir, mucho más acorde con la tranquilidad y serenidad que transmiten las formas del arte de la Antigüedad, en la cual se inspiran, especialmente en lo referente al arte griego. De hecho, durante un tiempo Bertel Thordvaldsen trabajó para la Gliptoteca de Munich, donde intervino en la restauración de diversas esculturas griegas y contempló sin descanso esa importante colección de arte antiguo.

Ganímedes y Cupido de Thordvaldsen

Ganímedes y Cupido de Thordvaldsen

En este relieve nos muestra a Ganímedes, el copero de los dioses del Olimpo, el cual según la mitología fue raptado en Troya por motivo de su enorme belleza por el mismísimo Zeus, que aquí aparece representado en forma de águila.

En la imagen se pueden describir numerosos elementos descriptivos, de los que tanto gustaban a los artistas neoclásicos, los cuales hacían gala en sus obras del prolijo trabajo documental que llevaban a cabo para hacer sus composiciones de corte mitológico o historicista.

Por ejemplo, se descubre el típico gorro frigio característico de Troya, para así situar en el espacio la historia que nos narra. Y también se ven otros elementos típicos de la documentación arqueológica que se realizaba previamente a la obra, de ahí la presencia del modelo de carcaj para las flechas de Cúpido, o la recreación del kylix o vasija helena con la que servía el vino a los dioses Ganímedes.

Y en cuanto al conjunto de la imagen, se trata de una composición muy sencilla. Tal vez, excesivamente plana, algo habitual en la concepción neoclásica de que cada movimiento va cerrándose en sí mismo. De hecho, la escena no tiene ninguna proyección hacia el exterior del rectángulo que la acoge, y todo queda completamente en paralelo a la superficie de fondo.

Lo cierto es que en muchas obras de Thordvaldsen, incluso no sólo en relieve, sino también en figuras de bulto redondo como en su famoso Jasón con el vellocino de oro, predomina esa única visión de punto de vista frontal, con el objetivo de dar unidad y equilibrio a las figuras y a la contemplación por parte del espectador. Trasmitiendo con ello de forma inmediata serenidad y en general una gran escasez de dinamismo en sus composiciones.

Por ello, la producción escultórica de Bertel Thordvaldsen se ha tildado de fría y estática, y es cierto, aunque no es menos verdad, que este artista danés poseyó una enorme maestría natural para el trabajo del mármol.

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