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Hebe, Cánovas

Publicado por Laura Prieto Fernández

Antonio Cánova es el escultor que, sin ningún lugar a dudas, mejor plasma la estética neoclasicista en la escultura italiana. Sus obras, están compuestas por gracia y serenidad a partes iguales, logrando una escultura expresiva que muy fácilmente consigue agradar al espectador y con la que el artista se ha convertido en una de las figuras más destacadas de su tiempo.

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Antonio Cánova (1757 -1822) nació en Venecia en el seno de una familia que desde muy pronto se dio cuenta de la capacidad artística del jovencísimo escultor y los cuales promocionaron tanto su arte como su formación. Cánova entró como aprendiz en el taller de Giusseppe Bernardi, uno de los escultores más destacados de su tiempo, y aun siendo aprendiz logró el patrocinio de importantes mecenas que se aseguraron de completar su formación dándole acceso a importantes colecciones de arte. El artista viajó por Italia y Europa realizando importantes trabajos para los comitentes más destacados de su tiempo.

El éxito que tenían las esculturas de Cánova le obligaban a realizar múltiples versiones sobre las mismas con el fin de dar abasto a la amplísima demanda de esculturas que le encargaban. Este es el caso de la obra que aquí nos ocupa, la escultura de Hebe de la cual se han encontrado al menos cuatro versiones: la primera obra que el artista realizó bajo la temática de Hebe dataría del año 1796 y en la actualidad se encuentra en la National Galerie de Berlín, años después, entre 1800 y 1805 aparecería una segunda versión que hoy se alberga en el Museo Hermitage de San Petersburgo; la versión que hoy aparece en la Chatsworth House de Inglaterra data de entre 1808 y 1814 mientras que la última versión, ubicada en la Pinacoteca Comunale de Forli sería realizada en torno al año 1817.

Todas ellas representan a la antigua diosa de la juventud Hebe, hija de Zeus y Hera. Debido a su juventud Hebe era la encargada de ayudar a otros dioses y hacer de copera en los banquetes de éstos sirviéndoles la ambrosía o néctar de los dioses. En un descuido la joven Hebe tropezó y derramó el codiciado brebaje por lo que Zeus la sustituyó de su cargo y aprovechó para poner en su puesto al joven Ganímedes de quien el padres de los dioses se había encaprichado. La figura de Hebe fue muy representada a lo largo de la historia y en el Neoclasicismo, la vuelta al mundo clásico, reavivó su representación.

En las distintas versiones realizadas por Cánova podemos apreciar ligeras diferencias en la base de la escultura –unas veces la joven aparece encima de una nube otras apoyada en un tronco- pero en general todas las obras siguen el mismo esquema representando a una joven de belleza refinada y pelo recogido en un moño con una estola griega y sosteniendo la jarra y la copa que se le había encomendado. Las figuras de Cánovas son contenidas, su rostro se muestra imperceptible reflejándose en él el ethos clasicista.

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