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La Edad Madura de Camille Claudel

Publicado por A. Cerra

Este bronce de la escultora francesa Camille Claudel (1864 – 1943) es una de las principales obras de esta autora. Y también es una de las que han llegado hasta nuestros días, ya que gran parte de su producción la destruyó ella misma durante una de sus muchas crisis depresivas.

Porque Camille Claudel, además de su indudable talento para el arte de la escultura, también tuvo un carácter bastante autodestructivo que fue aumentando a medida que la vida le fue dando reveses, especialmente amorosos. Principalmente uno. El desprecio que acabó sintiendo por parte del gran Auguste Rodin.

La Edad Madura de Camille Claudel

La Edad Madura de Camille Claudel

Claudel seguramente fue su alumna más aventajada, y no solo eso. También mantuvieron durante un tiempo una relación sentimental, pese a la diferencia de edad y de prestigio artístico que les separaba. Pero, tras un tiempo, fue abandonada por Rodin, mientras que ella jamás dejó de amarle, llegando por ello casi hasta la locura, e incluso fue internada en un sanatorio mental temiendo por que se hiciera daño a sí misma, al igual que hizo con muchas de las obras que tenía en su taller. Una decisión más que dolorosa sobre todo para su gran protector, su hermano el poeta Paul Claudel, el cual también la acabó abandonando a su suerte.

No obstante, y por fortuna nos ha llegado este bronce, que en la actualidad forma parte, del Museo Rodin de la capital francesa. En la realización de esta obra invirtió muchos años, ya que trabajó en él desde 1899 y hasta 1913, porque antes de la fundición final del bronce realizó infinidad de bocetos en yeso con el mismo tema.

La propia obra tiene su propio equivalente en la producción de Rodin, a quién le atrajo el mismo tema y realizó su escultura Amor fugit. No obstante, el bronce de Claudel tiene una importante parte de relato autobiográfico. Y es que se nos presentaría a ella misma suplicando a los pies de su amado, el cual no solo la abandonó sino que llegó a casarse con otra mujer, la que en realidad había sido su compañera de toda la vida, Rose Beuret.

El resultado es una obra en la que es indudable la influencia de Auguste Rodin, especialmente el lirismo de sus bronces, pero igualmente es innegable la genialidad que poseía Camille Claudel. Incluso hay investigadores de ese periodo del arte que dicen que lo cierto es que el propio Rodin estaba un tanto celoso del enorme talento de su alumna y amante, y por esa razón se fue alejando de ella y tratándola mal psicológicamente. Quizás sea una exageración, porque la figura de Rodin es una de la más grandes del arte de la escultura de todos los tiempos.

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