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Mammelokker de Gante

Publicado por A. Cerra

En la ciudad belga de Gante durante el siglo XVIII se dio un interesante proceso de construcción. Se derrumbaron diversos edificios, pero también se construyeron otros nuevos. Entre ellos destaca la Casa del Carcelero, ubicado precisamente a los pies del Belfort, el campanario municipal que avisaba de los peligros a los ciudadanos. Y anexo a la Lonja de los Paños, uno de los muchos espacios comerciales de los que disfrutaba esta próspera ciudad.

Mammelokker de Gante

Este edificio lo diseñó concretamente el arquitecto local David’t Kindt en el año 1741, en un estilo claramente rococó. Una corriente artística en la que cualquier edificio independientemente de su uso, debía tener una importante parte ornamental. Algo que también se manifiesta en esta Casa del Carcelero, la cual tiene en su fachada, en la parte superior, un frontón de sinuosas formas curvas, donde se incluye un atractivo relieve.

Ese relieve de alguna forma es alusivo al oficio del carcelero. Se trata de una escena conocida popularmente como Caritas romana, en la que una mujer joven amamanta a un viejo. Un tema que han tratado grandes pintores de la historia como Rubens, Caravaggio o Murillo. E incluso ha inspirado pasajes literarios, como uno que aparece en la obra Las uvas de la ira del escritor estadounidense del siglo XX John Steinbeck.

Esa escena nos traslada a una leyenda romana recogida por el escritor Valerio Maximo en el siglo I. Según ese relato, Cimón fue un hombre viejo que fue encerrado y no se le daba de comer ni de beber. En cambio, sí que podía ser visitado. Pero lógicamente esas visitas no le podían dar ningún alimento.
Así que su hija, con su pequeño nieto, acudía a su celda todos los días. Y aprovechaba su leche materna, para también alimentar a su padre. A todos les sorprendía que el viejo Cimón no muriera, hasta que los guardianes descubrieron el secreto. Tras eso se lo dijeron al juez, el cual incrédulo quiso verlo con sus propios ojos, algo que le impactó y conmovió. Por eso dejó libre a Cimón. Toda esa historia ha sido aprovechada por el arte como metáfora del amor paterno filial, de ahí su denominación de Caritas romana.

Sin embargo, en Flandes se conoce como Mammelokker, que sale de la unión de las palabras flamencas pecho y amamantar. Pero no solo cambiaron el nombre, también le dieron una ambientación más mística, ya que en este caso la joven no había sido madre, sino que era virgen.

En fin, que este delicado relieve, en el que vemos la imagen, que sin duda nos recuerda a las Virgenes de la Leche habituales en el arte español, italiano u holandés. Pero en este caso el niño, es un anciano y el fondo de la escena son las rejas de una prisión.

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