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Pablo Gargallo

Publicado por Laura Prieto Fernández

Pablo Gargallo es uno de los escultores vanguardistas más importantes del Siglo XX y uno de los innovadores en el uso del material del hierro.

Gargallo nace en 1881 en Mealla una pequeña localidad Zaragozana, pero con tan solo siete años el escultor y su familia se trasladan a Barcelona, allí Gargallo entra a formar parte del taller de Eusebi Arnau uno de los principales representantes del modernismo escultórico catalán. La influencia de Arnau se hace patente en las primeras esculturas de este artista que tienen una fuerte componente modernista como por ejemplo la decoración del Hospital de la Cruz. Sin embargo la innovación ya es patente en este fastuoso encargo, las decoraciones clasicistas con influencias del modernismo se combinan con aspectos más vanguardistas e innovadores a través de la utilización de materiales como la chapa.

El joven escultor también pudo gozar de la compañía de algunos grandes vanguardistas frecuentando junto a éstos el café Els Quatre Cats centro de tertulias e innovaciones artísticas e intelectuales.

Obtuvo una pequeña beca para ir a París, ciudad de la que quedó prendado por alto ambiente intelectual. Allí se trasladó definitivamente en la década de los veinte al comenzar la dictadura española de Primo de Rivera.

Será precisamente en la capital parisina donde reciba la influencia de la estética cubista. De este movimiento adquiere la composición esquemática que regirá en su obra y la tendencia a la simplicidad de formas. Ya en Paría recibe varios encargos desde el Ayuntamiento de Barcelona para decorara la ciudad, alguno de los más importantes son Los jinetes del Saludo Olímpico o La vendimiadora.

Desde el inicio de la década de los treinta Gargallo empieza a utilizar gruesas chapas de hierro forjado. El vacío se incorpora a su obra como un elemento más, la elipsis de las partes innecesarias es la tónica general de su escultura, lo que comúnmente se ha conocido como “vacío escultórico”. Lo principal, la esencia, es aquello que el escultor manifiesta en simples formas. Su obra adquiere un tono personal derivado de las influencias cubistas pero con una reinterpretación de lo más personal.

Realmente la luz es la verdadera protagonista en las obras de Gargallo. Al igual que en las pinturas caravaggiescas o en el arte barroco el componente lumínico es fundamental, en las obras de este escultor vanguardista la luz es expresividad en estado puro y el juego de luces y sombras es creada por ésta a través de espacios huecos o formas simples.

La delicadeza con la que Gargallo modelaba el mármol en sus primeras obras de influencia modernista, se traspasa a sus obras de forja. El hierro frio, pesado y opaco adquiere luz, ligereza y sobre todo expresividad en las manos del escultor zaragozano.

De entre las obras de Pablo Gargallo merece especial atención El Violinista, La Bailarina o El Profeta obra realizada bronce en torno a 1933 y que representa a un hombre con un bastón que agita uno de sus brazos en alto mientras proclama un discurso.

En 1985 se abre el Museo Pablo Gargallo en Zaragoza como reconocimiento a la obra de uno de los mejores artistas de la vanguardia española.

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