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Pieza quemada de Jackie Winsor

Publicado por A. Cerra

La artista de origen canadiense Jackie Winsor tiene en el MoMA de Nueva York esta obra que realizó entre los años 1977 y 1978. Una obra cuyos materiales, en principio son mucho más propios para la construcción y aparentemente muy lejanos de las obras de arte, son el cemento, la madera y la tela metálica. Y no solo son extraños los materiales, sino el propio proceso de trabajo, ya que tras unir todo en forma de cubo, más tarde toda la estructura pasó por el fuego.

Pieza quemada de Jackie Winsor

Pieza quemada de Jackie Winsor

Una de las características del arte de Winsor, una creadora ya de una generación ya posterior a los minimalistas. Una oposición que ella quiso plasmar al hacer su obras de manera manual, apartándose de los medios mecánicos e impersonales. Y después hacer el relato de su creación, como ocurre en este caso.

En concreto para esta obra, nos cuenta que lo primero que hizo fue crear la forma cubica tanto con las tablas de madera como con el cemento, y de refuerzo hizo toda la estructura con la tela metálica. De manera que así tenía ya el cubo de 86 cm de lado en base y altura. Una vez creada la pieza, entonces la puso sobre una hoguera y la quemó durante varias horas, hasta cinco.

De este modo se calcinó parte de la madera y también se tiñó de varios marrones, negros y grises oscuros el cemento. En realidad, ese proceso de quemado de toda la obra iba a tener un resultado incontrolable e inesperado. Ella misma ha explicado que lo tuvo cinco horas sencillamente porque llegó un momento en el que el cubo empezó a expandirse y también a redondearse levemente. Un efecto que se transformó en una curvatura un tanto cóncava y en una clara contracción cuando la obra se enfrío por completo.

Según cuenta ella misma, antes de realizar la obra había estudiado en profundidad las propiedades de los materiales, y de hecho quería llevar sobre todo al cemento hasta sus límites. Tanto que durante la cocción hubo fragmentos que salieron despedidos. Por eso se observan agujeros, una característica habitual en muchas de sus obras, ya que busca que el espectador se acerque a tocar, a mirar, a asomarse e incluso a oler sus piezas. O como ella define a sus cubos “los cubos son paralelos y metáforas del cuerpo”.

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