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Adoración de los Magos, da Vinci

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Adoración de los Magos es uno de los primeros cuadros realizado el artista del Renacimiento Leonardo da Vinci. Da Vinci se convertirá con el paso de los años en una de las figuras artísticas más destacadas de toda la historia; junto con Miguel Ángel y Rafael de Sanzio formará la gran triada renacentista y para muchos está considerado como uno de los mejores pintores de la historia del arte. Leonardo no sólo fue pintor o arquitecto sino que fue un humanista, desarrollando por igual grandes obras de pintura, urbanismo o incluso máquinas de guerra.

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Pese a ser reconocido como un gran genio incluso en vida, su carácter un tanto huraño y la locura propia de la genialidad le llevaron a adquirir cierta fama de inestable entre sus clientes al abandonar muchos de sus encargos sin terminar. A final del siglo XV, en torno al año 1481 o 1482, la comunidad monástica agustina de San Donato de Scopeto encargó a un joven Leonardo da Vinci la realización de un gran lienzo para el altar que representase la Adoración de los Magos. El artista planteó una gran tabla de roble de formato casi cuadrangular realizada en óleo que una vez más dejó sin terminar pero de la que se conservan numerosos dibujos y la preparación de la tabla en aguada de tinta.

El tema de la Adoración de los Magos es una escena bíblica que contaba con una larga tradición pictórica siendo representada comúnmente de manera sencilla, ordenada y con pocos personajes. Leonardo en cambio presenta una estudiada composición con una gran multitud de personajes y numerosos estudios de perspectiva con el fin de lograr una escena de lo más realista. En el centro de la composición y con un amplio espacio a su alrededor aparecen las figuras de la Virgen María y el Niño Jesús. María aparece sedente y se gira amorosamente para observar a su hijo al que sostiene en brazos. Ambos forman una composición piramidal que contrasta con el sentido circular de la multitud que los rodea.

Alrededor de los protagonistas encontramos las figuras de los tres Magos de Oriente que reverencian al Hijo de Dios y en los extremos contemplando la escena aparece la representación de la Filosofía y la Acción. Tras este primer grupo una vorágine de casi cincuenta personajes se agrupa en distintas posiciones y gestos. En la zona de la derecha un edificio de corte clásico en ruinas –seguramente una alusión al Templo de Jerusalén- está siendo reparado por un grupo de obreros mientras que en el lado opuesto un grupo de jinetes se enfrasca en una descarnada batalla y que representan a aquellos hombres que se niegan a escuchar el mensaje del Mesías.

Parece ser que la obra que en un principio fue encargada Leonardo terminó siendo realizada con posterioridad por Filippo Lippi mientras que los estudios de Leonardo quedaron en casa de su amigo Amerigo Benci cuando el artista se trasladó a Milán para trabajar a las órdenes del Duque de Mantua.

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