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Altar de Isenheim 2

Publicado por A. Cerra

Este políptico de Isenheim con diferentes escenas tiene como imágenes más emblemáticas la tabla central con la escena de la Crucifixión, a la cual acompañan en los laterales las figuras de San Sebastián a la izquierda, y la de San Antonio a la derecha, como santo patrón de la orden del monasterio de Isenheim para el que pintó Grunewald este retablo entre 1510 y 1515.

Altar de Isenheim

Altar de Isenheim

Y en cuanto a la representación de San Sebastián hay que entenderla, ya que se le atribuía el papel de protector contra la peste, y es que en ese monasterio se atendía a los apestados. Artísticamente este San Sebastián tiene muchas similitudes con la pintura renacentista que se estaba realizando por aquellos años en Italia, la cual conocía Grunewald. Por ejemplo es curioso comparar este San Sebastián alemán con el de Mantegna, para poder establecer paralelismos. No obstante, Grunewald fue un pintor que fundió ciertos elementos del Renacimiento con la tradición gótica, algo que hizo en esta misma obra, porque la tabla central posiblemente tenga más que ver con el arte del final del Medievo que con el incipiente Renacimiento en el norte de Europa.

Por otra parte, además de la tabla central y las laterales también aparece pintado la predela o banco del retablo. Ahí se nos muestra el Santo Entierro de Cristo. Una escena que se acomoda al tamaño de la tabla y se relaciona íntimamente con el relato de la imagen principal, ya que vemos a Jesús que ha sido bajado de la cruz y las dos Marías y san Juan lo están metiendo en el sepulcro. Algo que hacen tras haberle quitado la corona de espinas que han colocado a sus pies.

Pero volviendo a la imagen central. Allí vemos el centro totalmente ocupado por Jesús en la cruz. Vemos al personaje completamente agónico, con los pies rotos, la piel llagada y los brazos ya totalmente dislocados por la postura. Es decir, es una imagen dolorosa, casi macabra, cuya máxima expresión se puede observar en sus manos, con dolores terribles y que parecen ya clamar por la redención espiritual.

A Cristo le acompaña a la derecha San Juan Bautista, el cual según la Biblia fue degollado antes que Jesús. Mientras que a la izquierda llama poderosamente la atención el volumen blanco de la Virgen María vestida de blanco (símbolo de pureza), lo que contrasta enormemente con el fondo negro y el tono oscuro general de la imagen. Y su dolor ante la muerte de su hijo casi hace que se desmaye, algo que evita San Juan Evangelista que la sostiene.

Los dos san juanes, el Bautista y el Evangelista visten de rojo, que también contrasta con el fondo. Y es que ese tono negro no es casual, es intencionado y hace mención a un pasaje de los Evangelios que dicen que al crucificar a Cristo, las tinieblas se adueñaron del mundo. Algo que a Grunewald le sirve para iluminar a las figuras con una luz irreal, que hace hincapié en el mensaje espiritual de la escena.

Y es que aunque hoy este retablo sea una obra de arte y un objeto de museo, nació con una finalidad religiosa. Para impactar a los fieles, y por ejemplo aquí se pretendía que los apestados que acudieran al monasterio de Isenheim y se postraran ante el retablo, se sintieran identificados con el dolor físico que transmite la escena.

Categorías: Gótica, Pintura