Anunciación de Van Eyck

Anunciación de Van Eyck
Estamos ante una obra realizada sobre tela y pintada al óleo por el gran maestro flamenco Jan Van Eyck hacia el año 1434, y que en la actualidad se expone en la National Gallery de Washington (EE.UU). Hoy se conserva en la National Gallery of Art, Washington, nombre oficial del museo, y su ejecución se sitúa con consenso crítico entre 1434 y 1436. El soporte fue originalmente tabla y se transfirió después a lienzo, por lo que hoy se presenta como óleo sobre lienzo.
Se trata de una obra que le encargó el propio rey Felipe III a su pintor favorito, y que el monarca pensaba regalar al hospital de Dijon.
No se conserva documento de encargo ni destinatario, de modo que el origen de la obra carece de respaldo archivístico. Van Eyck trabajaba entonces para Felipe el Bueno, duque de Borgoña, por lo que debe descartarse el mecenazgo de un Felipe III y el presunto regalo al hospital de Dijon.
La escena es típica de la iconografía gótica, es decir es una representación de La Anunciación, una escena que siempre tiene algo de sentido de tránsito entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, por eso pese a tratarse de una pintura muy gótica, ambienta la imagen en el interior de una iglesia de estilo románico. El interior, pese a su tono románico, combina arcos de medio punto con tracerías apuntadas y vidrieras, una mezcla deliberada que visualiza la transición entre Antiguo y Nuevo Testamento. La arquitectura actúa como programa simbólico, no como reconstrucción arqueológica, y orienta la lectura teológica del episodio.
Sobre las figuras discurren inscripciones doradas en latín con el saludo del ángel y la respuesta de María, esta última escrita invertida para que se lea desde la perspectiva divina. Por ese haz desciende la paloma del Espíritu Santo, afirmando pictóricamente la Encarnación.
Pero además de esto, como en otras obras de Van Eyck, algunas tan destacadas para la historia del arte como es El Matrimonio Arnolfini, su trabajo realizado por encargo le sirve para experimentar pictóricamente. En este caso ensaya una perspectiva lineal mediante el llamado sistema de punto de distancia, si bien generalmente en este tipo de representaciones de la profundidad se suelen emplear dos líneas diagonales, y en cambio aquí solo tenemos una, ya que solo se ve uno de los laterales de la iglesia, que nos conduce a la pared del fondo.
Van Eyck es un artista del siglo XV, que desde tierras flamencas estaba experimentado de forma empírica con cuestiones que por aquellos años, los artistas italianos estaba teorizando dando como resultado el Renacimiento. Y aunque Van Eyck es un adelantado a su tiempo, lo cierto es que tiene mucho de artista del Gótico, y aquí podemos ver algunos detalles sobre ellos.
Por ejemplo, las figuras, las grandes protagonistas de la representación, sin duda alguna están en una proporción y a una escala mayor que el edificio. Eso significa que lo importante sigue siendo el simbolismo de la imagen, su mensaje, y no tanto su materialización. Algo en lo que en esos mismos años, los pintores del Quattrocento ya habían avanzado más, dando una importancia clave a la armonía y el naturalismo en la representación.
Sin embargo, como hecho propiamente flamenco, aquí se vuelve a manifestar la minuciosidad de este arte, amante de las miniaturas, para las que muchas veces usaban lentes de aumento en su ejecución. Si no es muy difícil concebir como pintó sobre las baldosas de la iglesia toda la historia de Sansón.
Y también muy propio de la tradición pictórica flamenca es la presencia de numerosos símbolos, como los lirios símbolo de pureza, o la presencia de una vidriera con la figura de Cristo. Una vidriera atravesada por la luz sin romperla, al igual que la concepción de María no supuso la pérdida de su virginidad.