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Apolo y Marsias de Ribera

Publicado por A. Cerra

El pintor barroco José de Ribera, más conocido como Lo Spagnoletto porque desarrolló prácticamente toda su carrera artística en Italia, se inspiró en este tema para varias de sus obras. Un tema que en realidad es una fusión entre dos episodios distintos relatados en uno de los libros clásicos por excelencia: Las Metamorfosis del poeta romano Ovidio.

Apolo y Marsias de Ribera en el museo de Bruselas

Dos episodios en los que se nos cuenta como el dios Apolo participó en sendos concursos musicales, tocando de forma magistral su instrumento favorito: la lira con arco. En uno de ellos se enfrentó a Pan que tocaba otro instrumento antiguo como es la siringa (antecedente de la actual flauta de Pan), mientras que en el otro su gran contrincante fue Marsias, todo un prodigio tocando otro tipo de flauta.

Con todos estos elementos Ribera elaboró varias escenas, de las cuales las más famosas y relevantes son los dos cuadros que aquí os mostramos. Un realizado en 1637 y que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Bruselas y otro de ese mismo año que se puede ver en el Museo Arqueológico de Nápoles. Y es curioso, porque en el primero, aunque la escena se titula Apolo y Marsias se distinguen los tres instrumentos. Algo que no sucede en el lienzo napolitano donde están la siringa y la lira.

Apolo y Marsias de Ribera en el museo de Nápoles

No obstante, esa diferencia, algunos cambios de tono y ciertos elementos no pueden ocultar que la composición es idéntica en ambos cuadros. Un momento que nada tiene que ver con la música, ya que Apolo se dedica a matar y desollar a Marsias, que como es habitual en esta época del Barroco nos muestra todo la crudeza de su sufrimiento. Un sufrimiento que contrasta con la cara casi de felicidad del joven dios.

Y es que como ocurre en tanto y tantos relatos de la mitología clásica, siempre hay una enorme crueldad por parte de los dioses. En este caso, se nos cuenta que Apolo fue declarado por las Musas como vencedor del concurso, así que para castigar a este arrogante Marsias que había osado retarle, decidió atarlo a un árbol, para así despellejarlo vivo. Ni más ni menos que eso nos muestra Ribera, un tipo de escena que le debía gustar ya que como decimos la repitió en varias ocasiones.

Si bien es más que posible que le gustara por las posibilidades pictóricas que le daba, sobre todo en esa composición tan rica a base de diagonales que se van cruzando. Una composición en la que destaca la postura del martirizado Marsias en un forzado escorzo que inmediatamente nos recuerda al de la Crucifixión de San Pedro de Caravaggio.

No es el único vínculo entre Ribera y Caravaggio, ya que las pinturas del español también son muy realistas y se explaya en plasmar todos y cada uno de los detalles anatómicos, a lo que se añade su particular tratamiento de la luz que le confiere una fuerza tremenda a sus escenas.

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