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Boulevard de Montamartre de Pissarro

Publicado por A. Cerra

Camille Pissarro (1830 – 1903) en sus últimos años de vida abandonó sus experimentos con la pintura puntillista que había creado Georges Seurat y algunos de sus seguidores como Paul Signac, y retornó a las formas más puramente impresionistas que le han convertido en uno de los máximos representantes de este estilo pictórico.

El Boulevard Montmartre de Pissarro

El Boulevard Montmartre de Pissarro

Si bien se dedicó a crear imágenes inspiradas en paisajes urbanos. Por ejemplo, pintó numerosas impresiones de la ciudad de Rúan y su puerto, y también muchas de las calles y avenidas de París. Entre todas ellas destaca la serie que creó sobre el Boulevard de Montmartre, el cual captó en diferentes momentos del día, con luces variadas y en estaciones distintas. Llegando a pintar hasta 13 imágenes de este rincón parisino.

No obstante, de todas ellas hay cuatro que destacan especialmente. Una de ellas es esta de ambientación nocturna que se guarda en la National Gallery de Londres. Y a esta acompañarían El Boulevard Montmartre al atardecer del L’Hermitage de San Petersburgo, El Boulevard Montmartre en una mañana nubosa propiedad del Museo Victoria de Melbourne y el Boulevard Montmartre en una mañana de invierno expuesto en The Metropolitan de Nueva York. Como se puede ver una serie de cuatro obras repartida en cuatro continentes en la actualidad.

Para la realización de todas ellas en 1897 alquiló una habitación en el Gran Hotel de Russia, desde la que poseía una amplia vista de toda la avenida. En estos cuadros no solo muestra las variaciones de luz y de las condiciones atmosféricas, también se transmite el propio estado de ánimo del artista. Si bien en todos los casos se trata de cuadros que no tienen nada de ceremonioso ni de solemne. Simplemente son vistas de una avenida llena de vida, con las gentes en movimiento.

Para ello, Pissarro usó sus características pinceladas descriptivas, sumamente rápidas, que consigue dotar a la escena de un aire de instantaneidad. De movimiento, a lo que también ayuda la composición elegida, basándose en la acusada perspectiva de su punto de vista elevado. Todo lo crea a partir de diagonales de forma que su punto de fuga no está en el centro del óleo, lo que sin duda ayuda a esa sensación de dinamismo.

En este caso es interesante apreciar cómo ha pintado la iluminación urbana. Vemos como ya se han encendido las lámparas de gas que hacían de farolas por aquel entonces. También se han iluminado los comercios del boulevard y con ellos crea bellos reflejos. En definitiva, es una imagen en la que predominan los juegos de luces y sombras, en la que todo queda claro gracias al color, y se despreocupa por completo del dibujo bien definido.

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