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Café Deutschland de Jörg Immendorff

Publicado por A. Cerra

Cafe Deutschland de Jörg Immendorff

El alemán Jörg Immendorff (1945 – 2007) se formó inicialmente como escenógrafo en la ciudad de Dusseldorf, pero siendo un joven comenzó a trabajar con Joseph Beuys, adentrándose en el mundo de las perfomances y la escultura. Sin embargo, la carrera de Immendorff viene marcada por sus trabajos pictóricos y por su faceta docente, ya que durante toda su vida trabajó para diversas instituciones educativas artísticas en Alemania.

De entre toda su producción como pintor destaca su larga serie de Café Deutschland, iniciada en los años 70 y se prolongó durante mucho tiempo. Por ejemplo, el cuadro que vemos aquí lo realizó en 1984 y actualmente pertenece a la Saatchi Gallery de Londres.

Se trata de una serie de imágenes ambientadas en un imaginario café que viene a representar todo el caos y la paranoia que se vivía durante esos años en una Alemania previa a la reunificación tras la caída del Muro de Berlín.

El Café Deutschland de Immendorf fue un club nocturno ficticio situado entre la frontera de las dos Alemanias. Un lugar que al artista le permitía entretejer elementos históricos o autobiográficos, así como otros mitológicos o que era vox populi sobre la situación del país.

En esta ocasión el lienzo lleva por subtítulo Lift/Tremble/Back y plantea un conjunto de imágenes disparatadas y extraídas de las más diversas fuentes y contextos. El resultado es que no se sabe a dónde mirar, todo está arremolinado. A veces se pueden identificar las imágenes y otras no, aunque hay iconos como los caballos de la Puerta de Brandeburgo e incluso la figura de Adolf Hitler en la esquina superior derecha, que cualquier alemán reconocería y le daría contexto.

En el caso del dictador y genocida nazi, se ve como una sombra provocadora. Mientras que los caballos de la famosa Brandenburger Tor berlinesa se están cayendo de la parte alta del monumento, y tras de sí arrastran una capa de hielo, que simboliza la frialdad de la relaciones entre la República Federal y la Alemania del Este. Con el paso del tiempo, tal imagen se podría entender como una predicción de lo que solo cinco años más tarde iba a ocurrir con el derribo del Muro.

Y también el propio pintor se ha autorretratado en esa vorágine de escenas. De hecho, se ha representado a sí mismo bocabajo, más o menos en el centro del cuadro. Desde ahí, los objetos y el resto de personas irradian centrífugamente. Al ponerse él en esa postura, se hace cómplice de esa loca visualización del panorama.