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Casa Bernot de Utrillo

Publicado por A. Cerra

Tal y como nos indica la fecha situada en la parte inferior izquierda del lienzo, justo debajo de la firma, este cuadro fue acabado por Maurice Utrillo en el año 1924. Una obra que hoy cuelga en las paredes del museo parisino de L’Orangerie.

Maurice Utrillo (1883 – 1955) de alguna forma es el prototipo de artista maldito, en gran parte debido a sus orígenes. Su madre fue Suzanne Valadon (1867- 1938) una interesante pintora de comienzos de siglo que además de pintar tuvo una agitada vida amorosa. Y fruto de ello tuvo a su hijo, sin que nunca se supiera quien era su padre a ciencia cierta. Sin embargo el crítico de arte español Miguel Utrillo, le acabó dando su apellido en 1891.

Casa Bernot de Utrillo

El caso es que la vida de nuestro protagonista siempre estuvo dominada por los excesos sobre todo de alcohol y otras sustancias, algo que lastró enormemente su fama, si bien es cierto que nunca dejó de trabajar.

Y en la gran mayoría de casos sus obras se inspiraron en los ambientes que conocía. Es decir que pintaba las zonas de París por las que caminaba cada día, en especial las calles del barrio bohemio de Montmartre. Estos paisajes urbanos los pintaba sin demasiadas concesiones a la lírica. No buscaba los coloridos, ni los efectos lumínicos. Él busca captar esas postales y para ello emplea muy poquitos colores, aunque eso sí es capaz de sacarles un rendimiento máximo gracias a su personal concepto para componer imágenes equilibradas y sólidas.

Y tiene la cualidad de presentarnos rincones pálidos, con tonos apagados, que son al mismo tiempo capaces de transmitir un tono de tristeza, y provocarnos simpatía hacia los mismos. Se le ha llamado alguna vez el pintor de la soledad, por su abundancia de cuadros donde no hay personajes, como en la Maison Berlioz. Si bien en este cuadro de la Casa Bernot, si vemos figuras, aunqeu todas nos dan la espalda y caminan en silencio.

Por cierto este cuadro es perfecto para admirar sus excelentes dotes para la composición. Vemos como todo ese grupo de personas se encaminan de una forma individualizada por la calle central para adentrarse en el barrio. No marca la dirección y nos lo enmarca todo con las líneas verticales de las casas de los flancos, así como con las horizontales de los balcones y el cartel de Bernot que da nombre al cuadro. Y a la izquierda se distingue inconfundible la torre blanca de la Basílica de Sacré Coeur de Montmartre. Desde luego la construcción de la imagen es perfecta y por cuadros como este, Utrillo ha contribuido enormemente a la imagen y la estética parisina más pintoresca. Y eso pese a que fue un pintor cuya formación fue totalmente autodidacta.

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