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Composición suprematista: vuelo de avión de Malevich

Publicado por A. Cerra

Composición suprematista Vuelo de Avión de Malevich

El ruso Kasimir Malevich (1878 -1935) estaba decidido a crear un nuevo lenguaje pictórico, y fue así como llegó al Suprematismo. Un concepto artístico que quería negar cualquier referencia a la presencia física de los objetos, del mundo material. Así que se inventó un lenguaje pictórico con el que quería mostrar al espectador “el proceso de construcción del mundo”, según sus propias palabras.

Así presentó su primera muestra de arte suprematista en una galería de San Petersburgo, y entre las 39 cuadros que componían la exposición estaba en este lienzo realizado en 1915, y que hoy está muy lejos de la ciudad rusa del Báltico, ya que se encuentra en el MoMA de Nueva York.

Veamos que compone este cuadro. Son 13 elementos: cuadrados, rectángulos y líneas en tres colores distintos, tanto negro como amarillo y rojo, dispuesto todo sobre un fondo blanco. Todas esas formas están en precario equilibrio y parece que se mueven, lo mismo pueden caerse que elevarse. Es como si quisiera desafiar a la ley de la gravedad, o al menos de este modo hay que interpretarlo según el valor espiritual que el artista ruso le concedía a sus obras. Y es que dicho con sus propias palabras: “Mi nueva pintura no pertenece a la tierra. La tierra ha sido abandonada, igual que una casa ha sido diezmada”.

El caso es que en los cuadros de Malevich, este tipo de fondos blancos y algo ambiguos son muy habituales. Para él, el blanco es tanto el color del espacio vacío como el del infinito. El blanco era fundamental en su arte, que por otra parte solo suele usar cinco colores: blanco, negro y los tres primarios (rojo, amarillo y azul).

Todo es muy puro en sus obras, tanto los colores como las formas geométrica. Con ello obliga al espectador a que se esfuerce a concentrarse y encuentre las sensaciones que quiere provocar.

No obstante, con esta simplicidad de medios no había mucho campo a la evolución. De hecho tras unos pocos años realizando cuadros suprematistas, terminó por abandonar la pintura. Y durante unos años alternó su labor como conservador de monumentos y antigüedades con la realización de estudios arquitectónicos tridimensionales.

Si bien es cierto que en los últimos años de su vida volvió a tomar los pinceles, aunque esta vez para hacer obras menos trasgresoras formalmente, y con intenciones figurativas como es su cuadro Deportistas. Un tipo de arte tremendamente alejado del radicalismo estético que supuso el Suprematismo, un movimiento de vanguardia no demasiado duradero pero indudablemente muy atrevido en su tiempo y también bastante influyente en otros creadores del siglo XX.