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Construcción del Palacio de Versalles de van der Meulen

Publicado por A. Cerra

Construcción de Versalles de Van der Meulen

El Palacio de Versalles en Francia fue durante el siglo XVII y comienzos del XVIII la obra más grandiosa que nadie se pueda imaginar. De aquel gran sueño constructivo solo posible bajo el régimen absolutista del rey Luis XIV hay infinidad de documentos y testimonios. Y es que la obra versallesca fue mucho más allá de la parte arquitectónica o de decoración de sus interiores. Supuso un enorme proyecto que incluía asuntos como los jardines y sobre todo la creación de una portentosa infraestructura, en especial en lo referente a llevar agua hasta el conjunto.

Sin duda, los historiadores tienen un sinfín de información para estudiar cuál fue el proceso constructivo del conjunto de Versalles, pero tal vez de todo ese ingente catálogo, lo más explicativo sea este lienzo que hizo el pintor flamenco Adam Frans van der Meulen (1632 – 1690).

Este pintor nació en Bruselas, y fue en Bélgica donde dio sus primeros pasos como artista, pero en el año 1662 uno de los grandes ideólogos de Versalles, el pintor y decorador Charles Le Brun le llamó para trabajar con él. O sea que entró a trabajar a servicio del rey de Francia, al que pintó en numerosas ocasiones documentando gran parte de su vida y su obra. Y entre ello por supuesto también inmortalizó el proceso de edificación de Versalles.

Eso es lo que vemos en este lienzo Construcción del Palacio de Versalles, una imagen que es casi una instantánea de cómo se llevaron a cabo los trabajos. Y como es habitual en la tradición flamenca, todo el cuadro está repleto de detalles de gran interés, algunos de ellos solo visibles con lentes de aumento, pero que son imprescindibles para descubrir el modo de trabajar de la época.

No se sabe la fecha exacta, pero la pintaría hacia el año 1680. Vemos los distintos gremios trabajando, como canteros, carpinteros o gruistas. Por cierto este artefacto está descrito con todo su rigor y nos podemos hacer idea de las duras y peligrosas condiciones de trabajo, ya que esas grúas funcionaban con energía humana. Había una gran rueda circular y caminando por ella se iba elevando enormes piedras mediante poleas. De hecho, hay constancia en la documentación histórica de un número enorme de accidentes y muertes en todos los años que duró la obra.

Sin nos detenemos en partes del cuadro, se puede observar como un diseñador dibuja el boceto de una escultura para que la labren los canteros. O se ven peones con sacos de cal o haciendo mortero para la mampostería. También se ve que el transporte es a base de carros de tracción animal.

Está todo representado con mucho verismo, y también aparece el detalle del gran artífice: el Rey Sol. No personalmente, sino de forma simbólica. Por su parte central, la escena la recorre una carroza tirada por una larga recua de caballos blancos, allí va el rey que sin duda se acerca para inspeccionar la obra, controlar y dirigirla. Esa es la intención final del cuadro, incluir la carroza real como símbolo del poder y la valía del monarca francés.