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Don Quijote según Daumier

Publicado por A. Cerra

Este óleo pintado sobre lienzo en 1868 por el pintor realista Honoré Daumier hoy en día se conserva en la Nueva Pinacoteca de Munich. Y si bien es uno de los cuadros más reconocibles que el artista francés realizó inspirándose en el personaje de la novela de Miguel de Cervantes, lo cierto es que Daumier pintó hasta 25 óleos sobre Don Quijote, además de otras acuarelas y dibujos a carboncillos varios.

Don Quijote según Daumier

Don Quijote según Daumier

A diferencia de otros ilustradores famosos como Gustave Doré que realizaron obras por encargo destinadas a publicaciones concretas, en el caso de Honoré Daumier estamos hablando de creaciones en las que le gustaba el referente quijotesco al tratarse de una obra que le apasionaba por su ingenio y agudeza. Y es curioso porque las ilustraciones de Daumier sin duda alguna le sirvieron de referencia a Doré, tanto en el caso de El Quijote, como en los trabajos que ambos realizaron sobre Las Fábulas de La Fontaine.

Daumier fue un pintor que dominó todo los registros de su oficio y las distintas técnicas, de hecho en el óleo que vemos aquí se nos muestra como un pintor muy libre y suelto, pero quizás donde el artista alcanza sus cotas más increíbles de maestría es en sus trabajos con acuarela. Entre sus obras maestras se cuenta imágenes como El vagón de tercera o La lavandera, donde una técnica aparentemente tan suave como la acuarela le sirve para plasmar en toda su crudeza la sociedad de su tiempo, de ahí el carácter realista de su pintura.

Don Quijote y la mula muerta de Daumier

Don Quijote y la mula muerta de Daumier


Pues bien también realizó imágenes de la obra cervantina con acuarela como este Don Quijote con la mula muerta. Una imagen cargada de modernidad, en la que todo lo plasma con muy pocas líneas y enérgicos toques de pincel.

Es clave valorar las sugerencias de su dibujo, que llegan a tener más importancia que el color. Es un trazo de dibujo que aparece y desparece, cambiante, paradójicamente el dibujo de un colorista que es capaz alcanzar el cenit de una imagen con el blanco y el negro.

Al igual que el escritor español, Daumier está intentando elevar lo cómico a lo sublime. Por ello, en comparación con las caricaturas que le habían hecho famoso en la prensa unos años antes, aquí se nos muestra muy serio.

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