Dos damas venecianas de Carpaccio

Dos damas venecianas de Carpaccio
Vittorio Carpaccio es uno de los pintores más enigmáticos de su tiempo. Para empezar porque desconocemos a ciencia exacta cuando nació y murió. Los historiadores proponen su nacimiento entre 1460 y 1466. Y sitúan su muerte en 1525 ó 1526.
Pero como decimos todo en su vida son enigmas. Algo que también traslada a sus obras, como por ejemplo esta tabla que posee el Museo Civico Correr de Venecia. Pero que en realidad es una obra dividida ya que formaría pareja con otra tabla que se colocaría encima y que hoy se guarda en el Getty Museum de Los Ángeles.
En los catálogos de ambas instituciones la datación aceptada ronda 1490 a 1495. El Museo Correr registra la tabla inferior como Due dame veneziane, también conocida como Two Venetian Ladies. El Getty describe la superior como Caccia in laguna, Hunting on the Lagoon.
Una tabla que representa una escena que aparentemente nada tiene que ver con esta, ya que es la caza de un cormorán en la laguna de Venecia. Sin embargo, si se colocan ambas obras, una encima de otra, se comprueba que el lirio cuyo tallo está cortado en Dos damas venecianas, es el que se ve en la vista de la cacería.
Se ha documentado la correspondencia del tallo cortado y la coincidencia de medidas a lo ancho. También encajan las líneas de fuga entre balcón y laguna, refuerzo claro del ensamblaje original. Ambos museos señalan expresamente esta relación en sus fichas.

Caza en la laguna de Carpaccio
Así que si vemos todo en conjunto nos presentaría una escena familiar, en la que dos ricas muchachas observan desde su balcón a otros jóvenes cazando y pescando. Sin embargo, hay mucho más, y todo son símbolos, algunos ya desconocidos para nosotros, aunque a otros todavía se les puede dar significado.
Durante décadas la pieza del Correr se catalogó como Two Courtesans, una lectura hoy matizada. La denominación actual Two Venetian Ladies, Due dame veneziane, evita prejuzgar ante un debate bien documentado entre cortesanas o novias patricias. El cambio refleja lecturas sociales revisadas en la Venecia del Quattrocento.
Esos símbolos residen en los animales y plantas que abundan en la escena. Por ejemplo, el propio lirio siempre ha representado la pureza. O las palomas en aquellos tiempos plasmaban el amor, la granada era la vida eterna o los perros obviamente la lealtad.
En ese mismo sentido conviene fijarse en detalles de moda veneciana del Quattrocento. Se reconocen chapines, zuecos de plataforma dejados junto al asiento, y perlas abundantes en tocados y escotes. Tales elementos, bien atestiguados en fuentes locales, refuerzan el ambiente doméstico y acomodado propuesto por la escena.
¿Mensaje de todo el conjunto? Cómo es habitual en Carpaccio lo ignoramos, tal vez sea una escena de amor, en la que una de las chicas observa a su enamorado en la laguna, mientras ella guarda el pañuelo que le ha dado a modo de prenda de amor.
Por otra parte se puede distinguir el blasón de una rica familia veneciana de finales del siglo XV, los Torella, y quizás el pintor solo ha querido retratar a las dos chicas en una actitud ociosa. Pero no es un retrato, tal vez solo un entretenimiento como el de las propias mujeres. Y es que este pintor aprovechaba cualquier ocasión para representar la cotidianeidad de su ciudad, tanto en obras religiosas como históricas. Así que quizás este sencillamente fuera un cuadro costumbrista, si bien es verdad que por aquel entonces este género ni siquiera se puede decir que se hubiera inventado.
Lo dicho, Carpaccio y sus enigmas.