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Dos damas venecianas de Carpaccio

Publicado por A. Cerra

Vittorio Carpaccio es uno de los pintores más enigmáticos de su tiempo. Para empezar porque desconocemos a ciencia exacta cuando nació y murió. Los historiadores proponen su nacimiento entre 1460 y 1466. Y sitúan su muerte en 1525 ó 1526.

Pero como decimos todo en su vida son enigmas. Algo que también traslada a sus obras, como por ejemplo esta tabla que posee el Museo Civico Correr de Venecia. Pero que en realidad es una obra dividida ya que formaría pareja con otra tabla que se colocaría encima y que hoy se guarda en el Getty Museum de Los Ángeles.

Dos damas venecianas de Carpaccio

Una tabla que representa una escena que aparentemente nada tiene que ver con esta, ya que es la caza de un cormorán en la laguna de Venecia. Sin embargo, si se colocan ambas obras, una encima de otra, se comprueba que el lirio cuyo tallo está cortado en Dos damas venecianas, es el que se ve en la vista de la cacería.

Caza en la laguna de Carpaccio

Así que si vemos todo en conjunto nos presentaría una escena familiar, en la que dos ricas muchachas observan desde su balcón a otros jóvenes cazando y pescando. Sin embargo, hay mucho más, y todo son símbolos, algunos ya desconocidos para nosotros, aunque a otros todavía se les puede dar significado.

Esos símbolos residen en los animales y plantas que abundan en la escena. Por ejemplo, el propio lirio siempre ha representado la pureza. O las palomas en aquellos tiempos plasmaban el amor, la granada era la vida eterna o los perros obviamente la lealtad.

¿Mensaje de todo el conjunto? Cómo es habitual en Carpaccio lo ignoramos, tal vez sea una escena de amor, en la que una de las chicas observa a su enamorado en la laguna, mientras ella guarda el pañuelo que le ha dado a modo de prenda de amor.

Por otra parte se puede distinguir el blasón de una rica familia veneciana de finales del siglo XV, los Torella, y quizás el pintor solo ha querido retratar a las dos chicas en una actitud ociosa. Pero no es un retrato, tal vez solo un entretenimiento como el de las propias mujeres. Y es que este pintor aprovechaba cualquier ocasión para representar la cotidianeidad de su ciudad, tanto en obras religiosas como históricas. Así que quizás este sencillamente fuera un cuadro costumbrista, si bien es verdad que por aquel entonces este género ni siquiera se puede decir que se hubiera inventado.

Lo dicho, Carpaccio y sus enigmas.

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