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El despertar de la conciencia, Hunt

Publicado por Laura Prieto Fernández

El despertar de la conciencia es uno de los cuadros más conocidos y afamados del pintor británico William Holman Hunt. El lienzo que dataría de mediados del siglo XIX, en torno a 1853, es una clara expresión de los principios cristianos y éticos que profesaba la sociedad victoriana de la época.


William Holman Hunt (1827 – 1910) está considerado como una de las figuras artísticas más destacadas de la pintura inglesa del siglo XIX, sin embargo a lo largo de su vida el artista no gozó del reconocimiento que merecía. Holman realizó sus estudios en la Royal Academy of Arts de Londres pero el estilo academicista de la ésta no acabó de encajar con la concepción artística del pintor que pronto se desligó de la institución para fundar una nueva asociación 1848, la Hermandad Prerrafaelita, junto con Millais y Rosetti que concibiera un estilo más espiritual del arte con un retorno a las formas clásicas del siglo XV.

El despertar de la inocencia, de H. Hunt

En El despertar de la conciencia Hunt plantea el pecado carnal entre un hombre y una mujer y sus terribles consecuencias; se trata de una de sus obras de la primera etapa en las que el artista se muestra profundamente realista. El lienzo está dotado de una fuerte carga simbólica pero fácilmente legible un hecho que debió causar gran conmoción entre la sociedad británica.

En el interior de una habitación un hombre acaudalado y una bella joven son los protagonistas de la composición. Él aparece recostado sobre una silla frente a un piano mientras que la joven se pone en pie bruscamente y asustada mira hacia el único ventanal de la habitación por donde penetra la luz invadiendo la estancia. Aunque en un primer momento la escena parece que se desarrolla entre un hombre y una mujer, ciertos elementos nos hablan de un trasfondo mucho más significativo: Así el joven ha dejado su sombrero momentáneamente sobre la mesa lo que nos indica que no se trata de su hogar sino que está de paso; se trata de un hombre acaudalado que acude a visitar a su amante en el piso que él mismo le paga.

Por su parte ella aparece bien vestida y en su mano podemos observar un buen número de joyas, lleva múltiples anillos pero el dedo anular de la mano izquierda está desnudo, sin el tradicional anillo de boda. La joven se ha identificado como Annie Miller una modelo que acostumbraba a trabajar para los prerrafaelitas y que pudo mantener algún tipo de relación sentimental con el artista. La habitación aparece muy desordenada, podemos apreciar la presencia de unos guantes de mujer sucios y ajados que al igual que la deshilachada alfombra, parecen preludiar el destino de la joven. Debajo de la mesa un gato negro persigue incansable a un agotado pajarillo, una nueva referencia a la moralidad de la mujer.

El reflejo del espejo nos muestra el exterior, brillante y diáfano, donde la luz del sol simboliza a Cristo quien lo inunda todo y se muestra como el único camino de la salvación.

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