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El Monte Fuji de Hokusai

Publicado por A. Cerra

El artista japonés Hokusai (1760 – 1849) es uno de los más grandes maestros de la historia del arte nipón y desarrolló su labor como pintor durante el Periodo Edo, dentro de la corriente denominada como “pintores del mundo flotante”.

El conjunto de su obra es inmenso y también son muchos los nombres con los que firmó su producción además de como Hokusai, que era su apellido real. También aparecen imágenes suyas firmadas como Kaki, Shunro, Taito, Manj, Sori, Itsu o Gakyonjin.

El Monte Fuji de Hokusai

El Monte Fuji de Hokusai

Realizó pbras de temáticas variadas, desde retratos hasta imágenes eróticas como El sueño de la esposa del pescador. Pero si por algo destaca su obra es por sus paisajes, y entre todos ellos dos series, las 36 vistas del Monte Fuji que hizo entre 1830 y 1833, y Las 100 Vistas del Monte Fuji que hizo al año siguiente. Una muestra de ello es la imagen que aquí vemos. En ella se muestra el monte o volcán Fujiyama, una montaña de carácter sagrado en su país, que en la actualidad es un Parque Nacional y que para Katsushika Hokusai se convirtió prácticamente en una obsesión.

Podría parecer que las pinturas, acuarelas y grabados de Hokusai se quedaron en un plano local únicamente circunscrito a su país de origen. Sin embargo y curiosamente, la estética de su obra influyó mucho a finales del siglo XIX, una vez que él ya había muerto, entre los pintores impresionistas y postimpresionistas franceses.

Además es muy curioso descubrir el modo como su arte llegó tan lejos. El hecho es que tras siglos de aislamiento, en las últimas décadas del XIX, Japón comenzó a entablar relaciones comerciales tanto con Europa como con América. Algunos de los productos que llegaban desde el Lejano Oriente, en ocasiones iban envueltos en estampas japonesas que eran obras de Hokusai u otros artistas nipones.

Estas imágenes les llegaron fascinar a creadores europeos como Edouard Manet, quién por ejemplo en su obra Retrato de Emile Zola no duda en ubicar una reproducción de este tipo de estampas para convertirlo en un referente de su obra. O por ejemplo, también influyeron en el postimpresionismo, en el propio Paul Cezanne, quién realizó con múltiples vistas de la Montaña de Sainte Victoire, algo parecido a lo que hizo con el Monte Fuji Hokusai.

Y es que estos innovadores pintores franceses descubrieron en las estampas japonesas un arte que procedía de una tradición bien diferente a la europea, y por lo tanto no tenía las normas académicas contra las que tanto lucharon. Es decir, ese tipo de vistas de paisaje les proporcionaban ideas para encuadres insólitos o detalles espontáneos que es lo que buscaban pintar ellos.

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