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El pequeño pescador de Rousseau

Publicado por A. Cerra

Este cuadro del pintor francés Theòdore Rousseau (1812 – 1867) se conserva en el museo del Louvre de París.

A Theòdore Rousseau se le puede considerar como el director del grupo de pintores de la Escuela de Barbizon, que era un grupo de artistas con muchas inquietudes similares a los pintores de estilo romántico, pero que les unía su afición por pintar al aire libre y del natural, y por ello acudían regularmente a pintar al bosque de Fontainebleau en las proximidades de París.

El pequeño pescador de Rousseau

El pequeño pescador de Rousseau

A este grupo de artistas también les unía estar ligados a ciertas filosofías naturalistas como las de Jean Jacques Rousseau, que por cierto no tenía ningún parentesco con el pintor del mismo apellido.

Rousseau y la Escuela de Barbizon fue un paso más en lo que unas décadas más tarde sería la pintura impresionista, también muy aficionada a pintar au plein air, o sea, al aire libre, y como ellos también querían captar el instante. Y lo cierto es que Rousseau siempre tuvo como ideal captar en sus obras la impresión virginal de la naturaleza, y lo pretendía plasmar en los efectos atmosféricos en sus obras, algo que claramente lo vincula con artistas posteriores de la talla de Edouard Manet o Claude Monet.

Una característica de la pintura paisajista de Rousseau es que se preocupa por dotar a cada elemento de la vista de una existencia propia y por separado. En cierto modo, aplicaba un concepto idealizante a la naturaleza, no en el sentido de tener que representar lo sublime o lo noble estéticamente hablando, sino que pretendía darle a cada elemento del paisaje una categoría ética.

No obstante, no hace paisajes sin personajes como será habitual posteriormente. Todavía coloca algún elemento figurado, aquí casi perdido entre la maleza se ve un pequeño niño pescado a orillas del río. Sin embargo, a primera vista se puede apreciar que es mucho más importante el gran árbol que ocupa el centro del cuadro que el niño, y eso que el título de la obra es El pequeño pescador.

Esto es muy habitual en la pintura de Rousseau, integrar, casi camuflar las figuras humanas en el paisaje, un paisaje sin idealismos, espontáneo y de cierto tono familiar. Este espíritu que imprimía a sus paisajes no era muy del gusto de la época, y la verdad es que pasó por temporadas en las que sufrió verdaderos apuros económicos y fue rechazado una vez tras otra en los círculos artísticos oficiales. Sin embargo, siempre contó con el apoyo de algunos amigos, entre ellos los miembros de la Escuela de Barbizon, pero también otros como Millet, el pintor realista amante de los temas campesinos, el cual era para Rousseau el pintor más admirable.

También contó siempre con el apoyo de su padre, a quién al principio le disgustó mucho que su hijo no siguiera a cargo de su próspero negocio familiar, ya que eran una acomodada familia burguesa. Sin embargo, acabó por comprender las inquietudes artísticas de su vástago y siempre le ayudó en los malos momentos.

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